El Papa, «unido» a peregrinaciones en 70 países por los 50º años de «Comunión y Liberación»

Movimiento eclesial fundado por monseñor Luigi Giussani

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 28 octubre 2004 (ZENIT.org).- Con un mensaje dirigido al fundador de «Comunión y Liberación» (CL), monseñor Luigi Giussani, Juan Pablo II ha querido bendecir las peregrinaciones que principalmente este mes se están celebrando en casi 70 países del mundo por el 50º aniversario del nacimiento del movimiento eclesial.



Santuarios de los cinco continentes son meta de decenas de miles de peregrinos en acción de gracias por esta celebración: desde Argentina, Brasil y Perú a Camerún, Nigeria y Uganda, Albania, Bulgaria, Túnez, Estados Unidos, Malasia, España, Austria, Rusia, Japón, Israel y Líbano, por citar algunos países.

En Italia, donde surgió CL, más de 45 mil personas desafiaron a la lluvia el pasado 16 de octubre para recordar en el Santuario Mariano de Loreto el medio siglo de vida del movimiento.

Allí se confiaron «una vez más a María a fin de sacar renovado impulso para seguir a Cristo, Camino Verdad y Vida y hacerse anunciadores creíbles mediante el coherente testimonio de la adhesión personal sin reservas a su Evangelio», escribió el Papa en un mensaje a monseñor Giussani por el evento.

«Espiritualmente presente en este acto de alabanza y acción de gracias, le imparto a usted, querido monseñor, a los participantes de la significativa manifestación así como a cuantos de distintos países se unirán a la orante iniciativa mariana la bendición apostólica prenda de copiosos favores celestiales», expresó el Santo Padre.

«¡María, tú eres la seguridad de nuestra esperanza!»: para monseñor Giussani, en esta frase se resume todo el cristianismo. «Sin la Virgen no podremos estar seguros del futuro, porque la seguridad del futuro nos viene de Cristo: el Misterio de Dios que se hace hombre», reconoció en las palabras que hizo llegar a la peregrinación por el 50º aniversario de CL.

«A través de Ella el don del Espíritu se ha comunicado al hombre; en el seno de Maria ha comenzado la última historia de la humanidad», añade. Y como «para nosotros, la oración a Cristo se identifica cada vez más con la oración a la Virgen», invita a «rezar cada día el Santo Rosario, que es la contemplación del Misterio, es la contemplación de la Santísima Trinidad».


Cinco décadas se cumplen este mes desde monseñor Luigi Giussani –el pasado 15 de octubre cumplió 82 años-- dio vida, a partir del liceo clásico «Berchet» de Milán, a una iniciativa de presencia cristiana llamada Juventud Estudiantil.

Las siglas actuales, «Comunión y Liberación» (CL), aparecieron por primera vez en 1969. Sintetizan el convencimiento de que el acontecimiento cristiano, vivido en la comunión, es el fundamento de la auténtica liberación del hombre. En la actualidad CL (www.clonline.org) está presente en cerca de setenta países en los cinco continentes.

No prevé ninguna forma de inscripción, sino la libre participación. Un instrumento fundamental de formación de los seguidores del movimiento es la catequesis semanal denominada «Escuela de comunidad».


La finalidad de este movimiento eclesial es la educación cristiana de sus propios seguidores y la colaboración con la misión de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea.

En esta línea, el «Meeting de Rímini» (www.meetingrimini.org) es un acontecimiento inspirado de forma explícita en la visión católica del mundo, fruto de la iniciativa de personas y grupos que viven la experiencia cristiana a través de CL. La cita llegó a reunir el año pasado en la localidad italiana a 700 mil personas.

En una carta del pasado febrero, celebrando las «bodas de oro» del movimiento, el Papa reconocía a monseñor Giussani que CL «puede considerarse justamente, junto a una gran variedad de otras Asociaciones y nuevas Comunidades, como uno de los brotes de la prometedora “primavera” suscitada por el Espíritu Santo en los últimos cincuenta años».

«Como otras veces ha recordado Juan Pablo II, éstos han sido una respuesta providencial a la extrema necesidad que la Iglesia y el mundo tenían de comunidades cristianas capaces de proponer la fe como encuentro personal con Cristo que transforma la vida y capaces de formar personalidades cristianas maduras, conscientes de la propia identidad bautismal y de la propia vocación y misión», afirmó el presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, el arzobispo Stanislaw Rylko, en su reciente mensaje de felicitación.

En la numerosísima peregrinación italiana, tras el rezo del Rosario en Loreto, el sacerdote español Julián Carrón, del Consejo Internacional de CL y «mano derecha» de monseñor Giussani, recordó que «podemos gritar ante todos llenos de gratitud: lo que tenemos más querido en nuestra vida es Cristo mismo porque Él mora corporalmente en la plenitud de la divinidad».

Concluyó su testimonio pidiendo a la Virgen de Loreto «esta gracia: que además de sostenernos en la fatiga de la vida, amemos tanto a Jesús que no nos avergoncemos de Él ante los hombres que encontremos, de forma que puedan hallar, a través de nosotros, lo que nosotros hemos encontrado».

El cardenal Crescenzio Sepe –prefecto de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos--, presidió la concelebración eucarística en Loreto y recordó las palabras del Papa en la Novo millennio ineunte: «No nos salvará una fórmula, sino una Persona y la certeza que ésta nos infunde: Yo estoy con vosotros».

«Éste es el corazón de la pasión educativa y comunicativa de la experiencia cristiana como es vivida y propuesta por CL», subrayó.

Aludiendo a la historia del movimiento, el purpurado reconoció «la fecundidad de un método educativo capaz de encontrar, de fascinar y de cambiar a hombres de culturas y de procedencias diversas», cosa que como prefecto del citado dicasterio ha podido constatar incluso «en países de más reciente evangelización».