El Papa, “vivamente preocupado” por la actual tensión internacional

Advierte contra la vuelta del nacionalismo de “trágicas consecuencias” en la historia

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CASTEL GANDOLFO, domingo 24 de agosto de 2008 (ZENIT.org) El Papa se mostró hoy “vivamente preocupado” por el aumento de la tensión internacional actual, especialmente tras los últimos gestos de ruptura entre Rusia y Occidente.

Tras el rezo del Ángelus en el patio del palacio apostólico de Castel Gandolfo, y antes de proceder a saludar a los peregrinos allí congregados en sus respectivos idiomas, el Papa dedicó unas palabras a la actual situación de tensión internacional.

“Debemos constatar, con amargura, el riesgo de un deterioro progresivo de ese clima de confianza y colaboración entre las Naciones que debería en cambio caracterizar las relaciones”, afirmó.

Benedicto XVI advirtió contra la vuelta a “posiciones enfrentadas nacionalistas que tan trágicas consecuencias han producido en otras épocas históricas”.

“Los acontecimientos recientes han debilitado en muchos la confianza de que experiencias similares perteneciesen definitivamente al pasado”, añadió.

Sin embargo, el pontífice exhortó a “no ceder al pesimismo”: “Es necesario en cambio comprometerse activamente para que se rechace la tentación de afrontar nuevas situaciones con viejos sistemas”.

Citando a su predecesor Juan Pablo II, el Papa hizo un llamamiento a recuperar la “conciencia común” de ser “familia de las Naciones”.

“Es necesario profundizar en la conciencia de estar unidos por un mismo destino, que en última instancia es un destino trascendente”, añadió.

Respecto a las relaciones entre las distintas naciones, el Papa exclamó que éstas deben basarse en “la fuerza moral del derecho, de las negociaciones justas y transparentes para dirimir las controversias, basadas en la relación entre integridad territorial y autodeterminación de los pueblos, fidelidad a la palabra dada, búsqueda del bien común”.

Estos son, según Benedicto XVI, “algunos de los principales caminos que recorrer, con tenacidad y creatividad, para construir relaciones fecundas y sinceras y para asegurar a las generaciones presentes y futuras tiempos de concordia y de progreso moral y civil”.

“¡Hay que repudiar la violencia!”, exclamó.

Finalmente, pidió a los cristianos oraciones para que los responsables políticos “quieran actuar con generosidad para reinstaurar las razones superiores de la paz y la justicia”.

Por Inmaculada Álvarez