El Papa vuelve a condenar la violencia de ETA en España

Manifiesta su solidaridad a las familias de las víctimas

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CIUDAD DEL VATICANO, 9 agosto (ZENIT.org).- Juan Pablo II condenó esta mañana la serie de atentados que en los últimos días ha perpetrado la organización terrorista ETA en España, y manifestó su solidaridad a los seres queridos de las víctimas al encontrarse con 20 mil peregrinos en la plaza de San Pedro, durante la audiencia general de este miércoles.



«Deseo de corazón que cese toda forma de violencia sembradora de lutos y dolor y que los espíritus se orienten hacia pensamientos de entendimiento y convivencia pacífica», imploró el Santo Padre.

ETA mantiene firme su ofensiva terrorista. Tras el violento mes de julio, la banda armada ha comenzado agosto sembrando el terror, con el asesinato ayer de José María Korta Uranga, presidente de la patronal guipuzcoana, y con la explosión de un coche bomba en Madrid, que ha causado hasta el momento cinco heridos leves y uno de gravedad.

Esta ofensiva se produce pocas horas después de que cuatro terroristas murieran al estallarles el coche cargado de explosivos en el que viajaban.

El mes de julio de 2000 se recordará por la constante escalada de violencia del grupo separatista vasco en todo el país. Desde la ruptura de la tregua en noviembre del año pasado, ETA ha cometido 17 atentados en los que han muerto siete personas, pero la frecuencia de los ataques ha aumentado con la llegada del verano.

Es la segunda vez, en menos de dos semanas que el obispo de Roma toma la palabra para condenar la violencia asesina. El pasado 30 de julio, desde la residencia de Castel Gandolfo, alzó su voz para expresar su «profundo dolor», así como su «cercanía a las familias de las víctimas» del terrorismo.

«Renuevo una vez más la condena más enérgica a estos actos contra el derecho a la libertad y a la vida --dijo en esa ocasión el Santo Padre--, reafirmando que ninguna idea o concepción social o política puede imponerse por la violencia. Pido al Señor que el querido pueblo español pueda gozar siempre de una pacífica convivencia y armonía social» (Cf. Zenit, ZS00073005).