El papel decisivo de los medios de comunicación para promover la libertad religiosa

Intervención ante el Consejo de los Derechos Humanos del observador vaticano

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GINEBRA, jueves, 28 septiembre 2006 (ZENIT.org).- Los medios de comunicación tienen un papel decisivo en la sociedad globalizada para promover la libertad y la tolerancia religiosa, constató el representante de la Santa Sede al intervenir ante el Consejo de los Derechos Humanos de Ginebra.



El arzobispo Silvano Maria Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas de Ginebra, afrontó el argumento el pasado 21 de septiembre, en medio de la oleada de protestas de representantes islámicos al discurso pronunciado por Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona.

Tras pedir el respeto de la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación basada en creencias religiosas, adoptada hace 25 años, el prelado reconoció que «la aplicación de esta Declaración hoy sigue siendo en muchos sentidos un objetivo lejano».

«En varios países, la intolerancia y la violencia contra personas y comunidades de diferentes religiones violan sus derechos de diferentes maneras», constató con pesar.

Pero las estructuras legales no son suficientes para garantizar este derecho, reconoció el representante del Papa. En la era de la comunicación y globalización «se da la posibilidad de que surjan tanto miedos y conflictos como una nueva fase de mutuo enriquecimiento y respeto, dando la oportunidad a todos para contribuir en una paz más justa y estable».

«Una actitud de apertura y de aceptación mutua es, por tanto, más urgente que cualquier ley para promover la educación de los corazones y las mentes de manera que se reconozca y valore a cada persona como miembro de la familia humana», aclaró.

En este contexto, «los medios de comunicación y los libros de texto deberían contribuir en este esfuerzo y no agitar los estados de ánimo con mensajes ambiguos o falsos que promueven la intolerancia y que cierran las mentes a un futuro de convivencia».

Para construir este futuro, la Santa Sede pidió un entendimiento más profundo sobre tres aspectos decisivos:

1) El papel fundamental y de la contribución de la religión para la vida de las personas y comunidades;

2) Las diferencias entre las religiones de manera que se logre un diálogo honesto y fecundo;

3) La geopolítica actual, dado que las identidades regionales y religiosas no coinciden necesariamente, por lo que es necesario corregir estas percepciones.