El Partido Comunista Cubano quiere obstaculizar la expansión de la Iglesia

Considera que su acción caritativa hace competencia a la Revolución

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LA HABANA, 12 mar 2001 (ZENIT.org).- El cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, ha calificado de «antirreligioso» un documento interno del Partido Comunista Cubano (PCC) en el que se proponen medidas para frenar la religiosidad y obstaculizar el trabajo pastoral de la Iglesia.



En declaraciones concedidas a la agencia de noticias de Italia, ANSA, el cardenal ha explicado que la Iglesia cubana «ha instaurado desde hace tiempo un diálogo de fondo con el Gobierno» y ha advertido que las sugerencias que plantea el documento constituyen «un ataque a la fe de la infancia».

En el documento del PCC se advierte a los militantes comunistas ante el peligro de «la intromisión religiosa en el campo que forma parte de las conquistas de la Revolución para el beneficio de la población». Se trata de una clara alusión a la acción caritativa que la Iglesia realiza en la isla.

De este modo, añade, «se violan leyes y reglamentos, aprovechando de las deficiencias administrativas».

Entre estas «intromisiones» de la Iglesia, el documento indica actividades educativas promovidas por la Iglesia «con el uso de computadoras ilegales», el interés por los discapacitados y sus familias, la distribución de medicinas que no son disponibles en las farmacias, y de ayudas materiales y recreativas para ancianos en las parroquias.

Para contrarrestar la influencia de la acción caritativa de la Iglesia, el PCC propone, entre otras cosas, actuar con energía contra los centros no autorizados de la Iglesia e incrementar actividades culturales para los niños, jóvenes y adolescentes, que tienen por objetivo suscitar debates sobre películas y libros que afrontan de manera «científica y materialista» el tema religioso.

En sus declaraciones publicadas por ANSA, el cardenal Ortega ha puesto de manifiesto la contradicción que supone el que una identidad que se reconoce atea quiera afrontar sólo desde su punto de vista cuestiones estrictamente religiosas.

El pasado 27 de febrero, Zenit publicaba las declaraciones del obispo Flavio Roberto Carraro, presidente de la Comisión Episcopal para la Evangelización de los Pueblos de Italia, quien tras un viaje a la isla caribeña denunciaba el intento del Partido Comunista de combatir los efectos del viaje del Papa a Cuba en enero 1998.

El programa de «olvido» impuesto por el Partido busca un objetivo concreto, explicaba el prelado: «reducir las posibilidades de asistencia caritativa a la gente por parte de la Iglesia, porque si la Iglesia ayuda a la gente, significa que hay necesidad».

«Y esto --añadía monseñor Carraro-- significaría que la revolución no ha logrado satisfacer las necesidades de la gente. Esto no se puede decir, no se debe decir, porque "la Revolución ha llegado a todas partes"».