El pastor que ha quemado el Corán “debería ser arrestado”

Monseñor Saldanha, arzobispo de Lahore (Paquistán) condena este acto

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ROMA, martes 5 de abril de 2011 (ZENIT.org).- El arzobispo de Lahore (Pakistán), monseñor Lawrence Saldanha, pidió el arresto del pastor estadounidense cuya decisión de quemar el Corán ha desencadenado protestas, que han producido la muerte de al menos 24 personas en Afganistán.

El prelado condenó la profanación del texto sagrado del Islam perpetrada por el pastor Wayne Sapp, bajo la supervisión del pastor Terry Jones, el pasado 20 de marzo en el Dove World Outreach Centre del estado de Florida.

Desde ese momento, en el mundo musulmán han proliferado las protestas.

En Afganistán, un ataque a la base de las Naciones Unidas en la ciudad de Mazar-el-Sharif, el pasado viernes 1 de abril, provocó la muerte de 14 personas, siete de las cuales eran del personal estadounidense, y al día siguiente hubo al menos otras 10 víctimas en la ciudad meridional de Kandahar.

También ha habido protestas en Pakistán, donde la quema del Corán se ha relacionado con los ataques a tres iglesias del país, en el que hay 2,5 millones de cristianos.

Hablando desde Lahore a la asociación caritativa internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), el arzobispo afirmó que “el Gobierno de los Estados Unidos debería arrestar al pastor”.

“Considerando los efectos que sus acciones han tenido en todo el mundo, debería ser controlado y debería entender el mal que ha hecho”, añadió.

El prelado, que preside la Conferencia Episcopal de Pakistán, exhortó al Gobierno estadounidense a “evitar acciones de este tipo por parte de extremistas y otros fundamentalistas cristianos”.

Monseñor Saldanha recordó la preocupación de los musulmanes que han protestado en todo Pakistán. “Aunque no ha habido reacciones contra los cristianos, la situación podría volverse peligrosa”, observó.

En una declaración difundida el pasado sábado, también el presidente estadounidense Barack Obama habló de la quema del Corán y de los muertos de Afganistán.

“La profanación de cualquier texto sagrado, inclusive el Corán, es un acto de extrema intolerancia”, declaró.

“De todas maneras, atacar y asesinar a personas como respuesta a esto es indignante y una afrenta a la dignidad humana”, subrayó.

En los últimos meses, las iglesias en Paquistán han establecido nuevas medidas de seguridad, como guardias armados, cámaras y sacos de arena. Las personas que entran para participar en los oficios se tienen que someter a controles.