El patriarca de Babilonia: 'Defendemos el cristianismo en Oriente Medio'

Entrevista a Louis Raphael I Sako: El desafío de mantener a los emigrados en contacto con sus Iglesias de origen

Roma, (Zenit.org) Junno Arocho Esteves | 541 hits

"No nos resignamos a un Oriente Medio sin cristianos". Este fue el llamamiento hecho por el papa Francisco la semana pasada durante una audiencia con los participantes de la Asamblea Plenaria de la Congregación para las Iglesias Orientales.

Antes de esa audiencia, el santo padre se reunió con los patriarcas y arzobispos Mayores de Oriente Medio para discutir sobre las situaciones de violencia a las que se enfrentan muchos de los países como Siria e Irak. Los ataques dirigidos hacia los cristianos han llevado a muchos de ellos a huir de sus países de origen, lo que llevó a algunos a temer una pérdida casi total de la identidad cristiana en el Medio Oriente.

Raphael Louis Sako, el patriarca católico caldeo de Babilonia, es una de las muchas voces que insta a los cristianos a permanecer en su tierra natal. El patriarca Sako habló con ZENIT sobre su reciente encuentro con el papa Francisco y sobre la situación actual a la que se enfrenta la Iglesia en Oriente Medio.

Profundizando sobre la Asamblea Plenaria y los temas que allí se trataron el patriarca destaca que uno de los retos en el Medio Oriente es la guerra. En Irak, tras 10 años, aún no hay seguridad. Hay una gran cantidad de ataques, bombardeos y secuestros. Y actualmente está pasando en Siria, donde viven muchos cristianos. Los cristianos en Irak ahora son unos 500.000, frente a los 1,3 millones que estaban antes de la invasión de los Estados Unidos. Otro de los desafíos que señala el patriarca es "cómo mantener a nuestra gente en la diáspora en contacto con sus iglesias madres. Cómo darles un papel pastoral con el fin de mantener sus tradiciones, sus liturgias, sus costumbres y su fe".

El patriarca también explica en la entrevista cómo animar a los cristianos a quedarse, a pesar de que viven con miedo por la creciente violencia. Él ve la necesidad de leer la historia del cristianismo allí. Reconoce que ha habido problemas y dificultades a lo largo de los siglos, "pero nos hemos quedado y hemos dado testimonio de los valores humanos y cristianos. Ahora bien, hay problemas, pero somos parte de esta nación, de este país. Como cristiano, si de verdad me siento que soy cristiano, soy también, incluso como laico, un misionero". Y es por eso que los cristianos "tienen esta responsabilidad de difundir el Evangelio de muchas maneras. Tal vez no predicando por las calles, sino viviendo de una manera cristiana. Ese es un testimonio muy importante".

Como Iglesia - señala - podemos ayudarles a permanecer y construir nuestro futuro juntos si lo desean, incluso con otros. Estoy seguro - añade -  "de que podemos ayudar a construir un futuro mejor".

Sobre el diálogo con el mundo musulmán, el patriarca explica que en Bagdad se ha tratado de establecer relaciones con las autoridades musulmanas, incluso con el gobierno. El patriarca cuenta que se ha reunido en tres ocasiones con el primer ministro y traté también de reconciliar al gobierno con el líder musulmán. Les visita cuando hay un problema o una oportunidad para estudiar, también cuando hay ataques. "Envío un mensaje de solidaridad a nuestros hermanos musulmanes", reconoce. Y desde que fue elegido hasta ahora, no ha habido ataques a cristianos. También reconoce que desde hace 10 años, los cristianos perdieron su confianza en la situación. "Así que ellos están preocupados, pero en este momento nadie está en contra de ellos", sigue narrando.

El patriarca manifiesta sus esperanzas tras estos días y el encuentro con el santo padre: "En primer lugar, la solidaridad y la cercanía de todos los participantes en la asamblea plenaria. Todos ellos nos mostraron su solidaridad, la solidaridad se puede expresar en muchas ocasiones o de muchas maneras. Visitándonos, por ejemplo, la Santa Sede o las conferencias episcopales, apoyando o financiando nuestros proyectos. Hemos pedido a muchos comenzar un diálogo con las autoridades musulmanas, cambiar el diálogo interreligioso, no provocar tensiones". Y prosigue afirmando que "el diálogo religioso debería ser para la paz en el diálogo, la convivencia pacífica y la colaboración con todos". Concluye señalando que también la Santa Sede y la comunidad internacional "pueden tener un impacto en el respeto de los derechos humanos en esos países de Oriente Medio". Asimismo "para alentar a nuestras iglesias a ser más fuertes y estar más unidas y tal vez para animarles a quedarse, pero también para capacitarlos, formarles como líderes".