El patriarca de Bagdad cree que Irak está al borde de un desastre humanitario, cultural e histórico

Louis Raphaël Sako, patriarca de la Iglesia católica caldea, explica en una carta lo que está sucediendo en su paí­s y anima a los cristianos a seguir orando hasta que pase la tempestad

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 997 hits

El patriarca de la Iglesia católica caldea, Louis Raphaël Sako, ha advertido que los extremistas del Estado Islámico de Irak y el Levante "cometen atrocidades en nombre de la religión, pero van contra los mismos dictámenes del Corán. Los iraquíes de todas las religiones y de todas las etnias se deben comprometer para que la gran heredad común de este país no vaya a ser despedazada". Así lo ha expresado el patriarca caldeo de Bagdad en una carta abierta dirigida "a todos aquellos que aman la unidad nacional de Irak" y enviada a AsiaNews.

En la misiva, el patriarca explica que "la toma de la ciudad de Mosul por parte de los yihadistas islámicos y su proclamación como Estado islámico, sucedida después de días de moderación y espera, hizo precipitar la situación para los cristianos en esa ciudad y en las zonas circunstantes". Las primeras señales de esta inversión -recuerda Sako- fueron los raptos de dos monjas y tres huérfanos, liberadas después de 17 días. Por esta razón, el patriarca reconoce que "en un primer momento nos sentimos aliviados por lo que estaba sucediendo y consideramos la liberación como una fuente de esperanza y un inicio de soluciones".

La sorpresa llegó, explica en la carta, cuando el Estado islámico emitió un comunicado para imponer abiertamente a los cristianos que se convirtieran, o que pagaran la jizya (impuesto  por los musulmanes a los infieles, o sea, a los no musulmanes) sin especificar el precio, o de lo contrario debían abandonar la ciudad y sus propias casas llevándose solo lo puesto sin poder cargar ninguna de sus propiedades. Al final, continúa explicando, "han emitido una fatwa (ley) para declarar que las casas de los cristianos son propiedad del Estado islámico".

Del mismo modo, el patriarca de Bagdad indica que han marcado con la letra "N" las casas de los cristianos y con "R" las casas de los chiíes, considerados traidores. "Nadie sabe que traerán los próximos días, siendo que las leyes de este Estado islámico se basan en aquella que ellos dicen sería la sharía, incluida la redefinición de la identidad sobre la base de la religión y de la pertenencia sectaria", se lamenta el patriarca.

A propósito de lo que está sucediendo en Irak, Louis Raphaël Sako, afirma que "estas peticiones ofenden a los musulmanes y a la reputación del Islam, que sostiene la libertad de cada uno de tener la religión que prefiere y que prohíbe la constricción en los asuntos de la fe, y están en contradicción con los 1.400 años de historia y de vida del mundo islámico". Del mismo modo, añade, "ofende la coexistencia con diversas religiones y diversos pueblos, de oriente y de occidente, vivida en respeto recíproco del credo religioso o en fraternidad". Asimismo, quiere recordar en su carta que los cristianos -desde el nacimiento del Islam y en particular en nuestro oriente- han compartido con los musulmanes "recuerdos felices y amargos, han mezclado la sangre para la defensa de los propios derechos y de las propias tierras, han construido juntos ciudades, civilización y heredad común".

Por otro lado, el patriarca Sako subraya que es "una vergüenza que ahora los cristianos sean echados, expulsados y limitados en sus propias vidas. Es obvio que este fenómeno tendrá consecuencias desastrosas en el contexto mismo de coexistencia entre la mayoría y las minorías, y hasta entre los mismos musulmanes, en breve y largo período Irak está en el borde de un desastre humanitario, cultural e histórico".

Finamente el patriarca caldeo pide que se respete "a los inocentes desarmados, de cualquier etnia, religión o secta". Y recuerda que "el Corán impone el respeto por los inocentes y no exige el secuestro forzado de las propiedades de las personas. Por el contrario predica la ayuda a las viudas, a los huérfanos, a los débiles y a aquellos que están indefensos. Dice también de ayudar a todos los vecinos".

Por otro lado, a los cristianos de la región les pide "adoptar racionalidad y perspicacia, calculando bien las propias opciones y tratando de comprender qué está previsto para su región, yendo adelante con amor y solidaridad para construir una verdadera confianza en ellos mismos y en los vecinos". De este modo, les recomienda que se reúnan cerca de sus iglesias, ser pacientes, soportar y rezar hasta que la tempestad no haya pasado.