El patriarca Tawadros: la primavera árabe en realidad ha sido un invierno

El patriarca copto ortodoxo explica en una entrevista los resultados de las rebeliones que comenzaron en 2010

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 565 hits

Para el patriarca de Alejandría de los coptos ortodoxos, Tawadros II, la llamada primavera árabe en realidad “no ha sido una primavera y ni siquiera un otoño. Ha sido un invierno”. Con esta afirmación el patriarca rechaza cualquier lectura globalmente positiva de los resultados producidos por las rebeliones y conflictos que desde finales de 2010 han afectado a la mayoría de los países del norte de África y de Oriente Medio, incluido Egipto.

En una entrevista transmitida en la noche del sábado 22 de marzo por el canal satelital de kuwait al-Watan, y recogida por la agencia Fides, el jefe de la comunidad cristiana más grande presente en un país árabe ha afirmado que "la ola de levantamientos ha sido alentada por las potencias occidentales con el objetivo de dividir el mundo árabe en países más pequeños". 
Asimismo, Tawadros II reconoce que el general Abdel Fatah al-Sisi es considerado a nivel popular como “el héroe de la Revolución de junio que ha salvado Egipto”, deponiendo al presidente islamista Mohamed Morsi, y añade que la candidatura de al-Sisi a las próximas elecciones presidenciales debe ser vista como un “acto de responsabilidad patriótica de primera clase”.

En la entrevista, el patriarca expresa opiniones negativas sobre el depuesto presidente Morsi, que en su opinión, después de haber sido elegido democráticamente, afirmaba gobernar “en nombre de la religión” distorsionando la verdadera imagen del Islam. Por otro lado, Tawadros rechaza la idea de que la Iglesia copta debería nombrar algunos representantes cristianos en el gobierno, insistiendo en que "la elección de los ministros debe hacerse con criterios basados en la competencia y sin tener en cuenta las diferentes afiliaciones religiosas o confesionales".


Finalmente, el patriarca denuncia la tendencia de algunos medios de comunicación occidentales a dramatizar en algunos casos, las noticias sobre los episodios secundarios de los asaltos a la propiedad de la iglesia, buscando el efecto de difundir una “imagen distorsionada” de Egipto.