El portavoz del Vaticano afronta la polvareda levantada en torno al preservativo

Habla Joaquín Navarro Valls, director de la Oficina de Información de la Santa Sede

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 21 enero 2005 (ZENIT.org).- Esta es la entrevista que ha publicado este viernes el diario «La Vanguardia» concedida por Joaquín Navarro Valls, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, a María-Paz López, corresponsal en el Vaticano.




--La Iglesia católica en España ha vivido dos jornadas de vértigo.

--Navarro Valls: Diría al respecto dos cosas. Una: el tema ha sido ya aclarado por la Conferencia Episcopal Española en sólo 24 horas. Y dos: personalmente, cuando alguien me plantea ese asunto, tiendo a decirle: «Mire usted, ese artilugio me interesa poco». En cambio, podemos hablar en profundidad sobre antropología humana y antropología de la sexualidad humana. Por desgracia, el razonamiento sobre esos aspectos se ha depauperado tanto que, al final, se ve en ese artilugio la única solución, y eso no es abordar el problema en su origen. Yo trato de resolver un problema en el origen del problema, no en su conclusión.

--¿Cuál es para usted el tema de fondo, entonces?

--Navarro Valls: El tema de fondo es: ¿qué es el amor humano entre un hombre y una mujer? Hablemos de eso. Segundo: ¿qué sentido tiene la sexualidad humana? Hablemos de eso. Cuando la sexualidad humana se desvincula del amor humano y de la procreación, entonces queda la sexualidad humana como una variable independiente, y no se sabe qué hacer con ella, porque no está ligada a nada. La sexualidad humana tiene un sentido, y no estoy hablando como católico, sino con una visión antropológica precristiana. Hay que estudiar la sexualidad humana en el contexto de qué es un ser humano, y sobre todo, de qué ocurre cuando un ser humano se pone en relación con otro ser humano. Pero si se aborda la sexualidad humana como una variable independiente que no está ligada a nada: ni a la fidelidad, ni al amor, ni a la procreación, ... el resultado es un caos moral, y un caos antropológico.

--Pero, ¿qué ocurre cuando se introduce la variable enfermedad?

--Navarro Valls: Cuando ejercía como médico, se hablaba también de eso. En aquellos años se planteaba con otras características, pero viene a ser lo mismo: analicemos todo el problema, no solamente una parte. Si usted me dice que tiene dolor de cabeza, no voy a limitarme a darle un analgésico; trataré de ver de dónde viene ese dolor de cabeza. Quizá el paciente te pide que le des un analgésico, pero resulta que, en realidad, le está creciendo un tumor. Hay que estudiar los problemas en su conjunto. No censuro la discusión que se ha abierto estos días en España, pero el tema de fondo es de antropología, del sentido de la sexualidad. E, insisto, más que un tema moral, es un tema antropológico.

--En todo caso, esta veloz aclaración de los obispos españoles, después de que el cardenal Javier Lozano Barragán, responsable del dicasterio vaticano de Salud, condenara el uso del preservativo contra el sida, ¿no reafirma la creencia general de que la Iglesia católica en el mundo funciona siempre con el ordeno y mando del Vaticano?

--Navarro Valls: Sé que la hipótesis del telefonazo de Roma a Madrid circula, pero lo desmiento; nunca llamé. No ha habido ninguna llamada ni actuación por mi parte.

--Usted acaba de cumplir veinte años como director de esta oficina; en esos años se ha producido el gran salto en las telecomunicaciones, y ha nacido y crecido la globalización.

--Navarro Valls: A mí nunca me ha gustado la expresión: «La Iglesia tiene que utilizar los medios», porque es instrumentalista. La cuestión es si la Iglesia católica está dispuesta a participar como uno más en la dialéctica de los medios. Eso implica adoptar determinadas reglas del periodismo contemporáneo: la tempestividad (una noticia no puede esperar), el lenguaje, la semántica, las distintas dinámicas de prensa, radio, televisión, internet ... En el fondo, es un cambio de mentalidad. Además, no trabajamos con un solo uso horario; hay que tener en cuenta qué hora es en Tokio, Hong Kong y Manila, y qué hora es en Canadá y Argentina. Importan la hora y el lenguaje, porque nos dirigimos a un mercado multicultural ymultilingüístico. No se puede trabajar sólo con mentalidad europea, porque se trata de información sobre valores cristianos universales, que pueden interesar a un sintoísta japonés o a un animista de Camerún. Debo esforzarme para que ambos me entiendan.

--Cómo ha contribuido el Papa a ese despertar a las tecnologías?

--Navarro Valls: Atribuyo los éxitos que hayamos podido tener a la disponibilidad del Papa a entrar en la dinámica de los medios. Karol Wojtyla proviene de un contexto cultural, Polonia, donde en los años en que él creció no había opinión pública, pues la gente leía los periódicos oficiales y no se creía nada. Pero al convertirse en Papa, se manejó con soltura y autoridad en ese campo, y lo hemos visto en las informaciones sobre su salud. Hemos ido dando información, siempre con su consentimiento, sobre las ocasiones que ha estado en el hospital, como cuando se fracturó la cadera al caerse en el baño, o cuando me avisó de que pediría a los fieles en el ángelus que rezaran por él, pues los médicos le habían dicho que tenía que ir al hospital y podía tratarse de un tumor de colon... Esta estrategia forma parte de esa voluntad de transparencia del Papa. Recuérdese cuando François Mitterrand llevaba dos años enfermo de cáncer y no se dio a conocer hasta que murió; se sabía que estaba enfermo, pero no de qué. Lo mismo pasó en Italia con el presidente de Fiat, Gianni Agnelli.

--El Vaticano ha confirmado con casi ocho meses de antelación que el Papa viajará a Alemania en agosto. ¿Se encuentra mejor?

--Navarro Valls: Sí, el Papa está bien, y confirmé justamente ese viaje para la jornada de la juventud en Colonia, porque debía explicar que no va a Polonia en junio porque hay elecciones, ya que el Papa no viaja a un país en época preelectoral. Si digo sólo que el Papa no va a Polonia, ya se piensa que el Papa no puede viajar. Pues sí puede; en agosto irá a Alemania, y es casi seguro que hará algún otro viaje este año...