El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe propone mejorar las homilías

Solicita que se tengan en cuenta la Biblia y el Catecismo

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CIUDAD DLE VATICANO, viernes, 7 octubre 2005 (ZENIT.org).- Las homilías deben tener referencias bíblicas y doctrinales y ayudar a ahondar en la fe. Es una propuesta del arzobispo William Joseph Levada, arzobispo emérito de San Francisco y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.



Monseñor Levada al tomar la palabra este viernes en el Sínodo se dijo convencido de que las celebraciones dominicales son un momento propicio para educar a los fieles en la fe católica a partir de las homilías.

«Según mi experiencia, una homilía que trate de iluminar a los fieles acerca de una verdad de la fe o la moral presupone mucho esfuerzo y empeño y los predicadores encuentran dificultades para preparar sus homilías de esta manera», constató en su intervención pronunciada en italiano.

«Muchos han observado, incluso no pocos obispos que participan en este sínodo, que la actual educación en la fe católica, incluso entre de los que practican su fe y participan en la misa dominical, es insuficiente para permitirles tener la confianza suficiente como para actualizar su fe y llevarla a la práctica en el mundo de la política, de la economía, del trabajo y de la educación, en un entorno extremadamente secularizado cual es el nuestro», lamentó el sucesor del cardenal Joseph Ratzinger en la Congregación para la Doctrina de la Fe.

«A muchos católicos buenos les resultad difícil incluso transmitir la fe a sus propios hijos a causa de esta falta de catequesis», constató monseñor Levada.

Su propuesta es que «quizás sea oportuno considerar la celebración de la Eucaristía festiva como un modo privilegiado para la formación de los fieles en el conocimiento de su fe católica, en la que puedan apreciar su verdad y belleza, ayudándoles así a encontrar un lenguaje común para expresar su fe en la vida cuotidiana y laboral».

Como propuesta concreta sugiere al Sínodo «que haga suya la recomendación de pedir que se prepare un programa pastoral sin imponerlo pero proponiéndolo a los que predican en la celebración eucarística dominical».

«Este programa --concluyó monseñor Levada-- podría seguir la división en tres años del Leccionario [las lecturas de la misa ndr.], relacionando la proclamación de la doctrina de la fe con los textos bíblicos en los que tales verdades se arraigan y haciendo referencia al Catecismo de la Iglesia Católica a y su Compendio recientemente publicado».

Monseñor Levada ya había tomado la palabra en la primera sesión de intervenciones libres para pedir que el Sínodo que reflexione sobre el número 73 del «Instrumentum Laboris» del Sínodo en el que se hace referencia a la relación entre Eucaristía y moral y vida pública.

El Sínodo, que concluirá el 23 de octubre, se propone presentar una serie de proposiciones a Benedicto XVI para que después las recoja en una exhortación apostólica para renovar e impulsar la vida eucarística de la Iglesia.