El presidente de Nigeria confía en que se evite la lapidación de una mujer

Amina Lawal, condenada por adulterio

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ABUJA, 26 agosto 2002 (ZENIT.org).- El presidente de Nigeria Olusegun Obasanjo ha expresado su simpatía por Amina Lawal, mujer de 30 años de edad, condenada a la lapidación por adulterio, pero no ha anunciado ninguna medida concreta para ayudarle a evitar la sentencia.



El presidente intervino por primera vez sobre el caso tras la sentencia a muerte de un Tribunal islámico de Apelación de Funtua (estado de Katsina, norte de Nigeria), pronunciada el 19 de agosto pasado, al participar este sábado por la noche en una cena organizada por periodistas.

Obasanjio afirmó que confiaba en el éxito de la próxima apelación de la mujer, pero dejó abierta la posibilidad de que sea efectivamente lapidada, a pesar de la oposición de las autoridades federales a la sentencia.

«No creo que lo que ha sucedido acabe con su muerte», dijo Obasanjo a los periodistas seis días después de la confirmación de la sentencia. «Pero, si muere, de lo que dudo, lloraré por mí mismo, por Amina y por Nigeria».

El gobierno de Obasanjo ha declarado inconstitucional la decisión de doce estados mayoritariamente musulmanes de reintroducir la sharia (ley islámica) después del regreso del poder civil al país en 1999.

El gobierno ha enviado un observador encargado de asistir al equipo de abogados encargados de la defensa de Amina Lawal.

La Comisión Europea, Estados Unidos, numerosos países, así como la organizaciones de defensa de los derechos humanos han protestado públicamente contra la sentencia.

Amina Lawal fue condenada a muerte el 22 de marzo por el tribunal de Bakori tras reconocer que esperaba a su tercer bebé, tras estar divorciada.

Según la sharia, una mujer divorciada comete adulterio si mantiene relaciones sexuales antes de volverse a casar.