El primer traductor del Corán se documentó en textos de los moriscos de Granada

Declaraciones del experto en islam Roberto Tottoli en el Congreso sobre el padre Ludovico Marraci

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Por Rocío Lancho García

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 17 noviembre 2012 (ZENIT.org).- El cardenal Jean-Louis Touran, Presidente de Pontificio Consejo por el diálogo interreligioso, presidió la última sesión del Congreso Internacional sobre la figura y la obra del padre Ludovico Marraci, primer traductor del Corán en 1689.

En su intervención afirmó: "Para nosotros cristianos, la novedad no es el libro, sino Cristo", marcando una diferencia con la fe islámica pero también recordando que no puede haber un verdadero diálogo interreligioso sin la disponibilidad hacia el otro, precisamente porque "la religión expresa al hombre como apertura a lo trascendente".

Roberto Tottoli, otro de los ponentes del segundo día del congreso, es profesor de islamística y literatura árabe en la Universidad L'Orientale de Nápoles. Con su ponencia "Las fuentes árabes e islámicas de la obra de Marracci. Procedencia y difusión en la Italia del siglo XVII" profundizó en las contribuciones de Giuseppe Gabrieli y Carlo Alfonso Nallino, publicadas en los años 30, y las de Giorgio Levi della Vida. Analizó la cuestión de las fuentes utilizadas, directas e indirectas por parte de Marracci para su traducción y comentario al Corán. Las fuentes que él cita, evidencian el uso de materiales de diferentes tipos, incluidos textos y manuscritos de procedencia andaluza y morisca. El estudio tiene como objetivo reconstruir la biblioteca ideal y concreta utilizada por Marracci, a través de la comparación de los materiales a su disposición en la realidad italiana y romana de su tiempo y sus peculiaridades.

Tras su intervención, el profesor Tottoli respondió a unas preguntas para ZENIT

¿Cómo comenzó la relación del padre Ludovico Marracci con los moriscos de Granada?

--Prof. Tottoli: Su relación empezó a través de los manuscritos y materiales utilizados, manuscritos árabes y musulmanes en Roma, de los cuáles muchos provenían de la Península Ibérica. Muchos eran manuscritos tomados por Propaganda Fide a los moriscos del siglo XVII y se sabe que algunos fueron trasladados a Roma, algunos a la Biblioteca Vaticana y algunos se conservaron para Propaganda Fide. Evidentemente, él utiliza éstos documentos como material preferente.

Podríamos decir que aquí comienzan algunas bases del diálogo interreligioso?

--Prof. Tottoli: Más que la cuestión del diálogo, con Marracci y estos materiales de procedencia española, es la primera vez que se abandona la polémica medieval que reproducía viejas imágenes y se va directamente a los textos y se intenta hacer una traducción comentada y fiel, utilizando los medios. En este aspecto es una novedad importante y de gran modernidad.

Para entender mejor el contexto y la importancia de la labor del padre Ludovico, Davide Carbonaro, secretario general OMD explica en un texto escrito para este congreso, que esa labor se puede considerar prodigiosa por la exactitud filológica y la cantidad de información que se da con cuidado y gran profesionalidad. Marracci no se limitó a traducir el Corán, sino que en el Prodromus, la introducción, estableció un criterio fundamental y programático: el texto no se traduce "de palabra a palabra, sino de sentido a sentido". Por eso, no era necesario conocer sólo el árabe, sino que el texto debía ser cercano a la amplia tradición islámica y a "los comentarios que sirven de guía" de autores árabes.

El interés por las fuentes de primera mano que busca con riqueza y pasión, constituyen el lienzo inicial que lo llevará a la elaboración del Prodromus y de toda la obra. En el texto es posible encontrar distintos tipos de fuentes: Las fuentes cronológicas sobre el origen del Corán y su elaboración, las fuentes relacionadas con la vida de Mahoma, las fuentes legales: tratados de derecho, fuentes talmúdicas, escritos de Moisés Maimónides, leyes relativas al derecho matrimonial; fuentes relacionadas con la relación con los misterios cristianos.

Como tuvo ocasión de afirmar el padre M. A. Ayuso Guixot, secretario del Pontificio Consejo por el Diálogo Interreligioso, en su libro Cristianismo e Islam de la Frontera al encuentro: "Con su obra, el padre Ludovico realizó un notable trabajo científico. La finalidad de su labor en pleno siglo XVII, era la de ofrecer a los misioneros un manual útil para la propagación de la fe entre los musulmanes. En este manual él aconsejaba un acercamiento al Islam basado en tres criterios: científico, teológico y misionero. Su preocupación, y si queremos su límite, fue permanecer fiel a la tendencia apologética del medievo, reafirmando la primacía y lo absoluto de la revelación bíblica. Sin embargo, se puede afirmar que con Marracci el orientalismo científico da sus primeros pasos".