El proceso de renovación de la Legión de Cristo y Regnum Christi

El delegado pontificio cardenal de Paolis recapitula

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ROMA, miércoles 11 julio 2012 (ZENIT.org).- El cardenal Velasio de Paolis, delegado pontificio para la Legión de Cristo y Regnum Christi, ha escrito una carta en la que hace un recuento del proceso de renovación de la Legión y de la vida consagrada en Regnum Christi y en el que se ha de involucrar toda la realidad del Movimiento.

El cardenal subraya la “misión común” y “la misma finalidad y espiritualidad” de los sacerdotes legionarios, los miembros consagrados y los miembros de primer y segundo grados, que participan de un mismo carisma, cada uno según la propia vocación. Recomienda un período de reflexión en común que desemboque en una “norma fundamental” o “regla” común a todo el cuerpo de Regnum Christi. Ofrecemos el texto de la carta.

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A los miembros del Movimiento Regnum Christi y a los miembros de la Congregación de los Legionarios.

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Con el nombramiento de delegado pontificio de la Congregación de los Legionarios de Cristo en julio de 2010, me he dedicado, con la ayuda de mis consejeros, precisamente a la Legión y a sus varios problemas, poniendo en marcha de manera particular el encargo principal que me confió el santo padre, a saber, la revisión de las Constituciones como momento relevante del camino de renovación de la misma Congregación. Durante este recorrido han surgido otros problemas que han sido afrontados en la medida en que se han ido presentando.

Después de la visita apostólica realizada por su excelencia monseñor Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid, España, he dedicado, siempre junto con mis consejeros, el tiempo y la atención particularmente a las personas consagradas que constituyen el tercer grado del Movimiento Regnum Christi. Ha sido un sector, particularmente la rama femenina, que nos ha exigido una atención que podríamos considerar relevante y nos ha distraído, quizás no poco, de los problemas de la misma Legión. Ha sido un camino fatigoso y complejo, que ha tenido también sus momentos de laceración. Hoy podemos mirar las cosas con mayor serenidad. Evidentemente el trabajo no está concluido. Pero ha puesto ya algunas buenas premisas que nos permiten mirar al futuro con confianza. El Señor que nos ha acompañado y nos ha hecho superar momentos difíciles no dejará de estar cerca de nosotros en las etapas sucesivas. De momento ha sido preparado un Reglamento provisional para las personas consagradas de las ramas masculina y femenina. Después de una amplia consulta se han nombrado las personas para el gobierno interno de las mismas personas consagradas. Después de una larga fase iluminativa, para la reflexión y verificación de la vocación en el Regnum Christi, que ha sido muy positiva por el compromiso de todas las personas consagradas, se está trabajando en la recolección de las conclusiones que brotan de la misma fase iluminativa y de este modo empezar la revisión del Estatuto que rige a las personas consagradas en el Regnum Christi. Para ayudar a las personas consagradas en su camino, me ha parecido oportuno confiar la responsabilidad de guiar el grupo masculino al padre Gianfranco Ghirlanda y el grupo femenino al padre Agostino Montan.

Durante este trabajo, nos hemos dado cuenta de otra bella realidad de gran relevancia y significado, la realidad del primer y segundo grados del Regnum Christi, a la cual se había prestado hasta este momento poca e insuficiente atención. Las visitas a México, España, Brasil y Chile, así como a Italia hechas por mí y mis consejeros nos han hecho constatar con nuestros ojos esta bella realidad, abierta a la esperanza.

Así, finalmente, los hechos mismos nos han llevado a confrontarnos con la realidad completa, comprometida en el anuncio y en el apostolado del Regnum Christi: la Congregación de los Legionarios, el Movimiento Regnum Christi con su componente laical y con su componente de consagrados (rama femenina y rama masculina). Se trata evidentemente de realidades emparentadas en el mismo compromiso apostólico y en la espiritualidad; se trata de realidades que participan de un mismo carisma vivido por cada grupo según una identidad propia: la identidad laical fundada en el bautismo, la identidad de personas consagradas que viven de manera asociativa los consejos evangélicos en el mundo y la de sacerdotes religiosos.

En el camino que estamos recorriendo, cada grupo está avanzando por su propia vía, con miras a una identidad más clara y más precisa. Los Legionarios están comprometidos en la revisión de las Constituciones, como instituto de sacerdotes y religiosos; las consagradas y los consagrados, aceptado y realizado, al menos en parte, el principio de una autonomía propia, se preparan para revisar el propio Estatuto de asociación de fieles consagrados en el Regnum Christi. Al mismo tiempo, en diversos territorios se han organizado algunas actividades similares entre los miembros de primer y segundo grado para reflexionar sobre la misión y el espíritu del Movimiento. De hecho, también los laicos de primer y segundo grado sienten la necesidad de revisar el propio estatuto o de reformularlo en modo más preciso y actualizado. Pero se trata de realidades que están llamadas a colaborar juntas, en cuanto que participan de un mismo carisma común. Mientras cada grupo está realizando el camino de la propia identidad, parece imponerse también la exigencia de formular una plataforma común sobre el carisma y algunas normas que regulen las relaciones recíprocas en la vida de la Iglesia y en el apostolado según la identidad propia de cada grupo. Ha resultado evidente que se trata un argumento importante que debe ser profundizado por todas las partes interesadas bajo la guía del delegado pontificio y de sus consejeros. Es más, nos hemos dado cuenta de que el tema se presenta en el momento justo del camino que cada grupo está ya recorriendo.

En particular, la relación general de la Comisión Central de los Legionarios para la revisión de las Constituciones menciona, entre otras cosas, que algunas comunidades y territorios desean continuar la profundización de los contenidos del primer tema de reflexión, relativo a la naturaleza y fin de la Congregación, a su “carisma”. La misma Comisión Central, además, ha elaborado ya las líneas guía para la reflexión sobre los temas del año 2012 y se están enviando a las comunidades legionarias. En estos últimos dos meses esta Comisión ha buscado identificar el modo más idóneo para afrontar la reflexión sobre la cuarta y quinta partes del texto constitucional que trata del gobierno y la administración de la Congregación. Por diversos motivos de tipo histórico y canónico, el texto actual hace referencia exclusivamente a la Congregación religiosa. Se ha tomado conciencia de que no es posible pensar de modo apropiado y completo sobre el gobierno, sobre el apostolado y sobre la administración de la Legión de Cristo sin tener presente también la realidad más amplia del Regnum Christi. Como, por otra parte, tampoco es posible pensar la realidad del Regnum Christi sin referencia a la Legión. Este hecho es evidente considerando el apostolado y la administración de las obras y de las iniciativas apostólicas.

Por tanto, se creyó oportuno tratar específicamente el tema en una reunión convocada para este propósito en la cual participasen también el director general de la Legión con sus consejeros y los responsables recién nombrados de los consagrados y las consagradas, presidiendo el Delegado Pontificio y con la presencia de sus consejeros en Roma. La reunión tuvo lugar el 19 de junio. Acerca del argumento principal se dio una amplia convergencia.

Analizando los resultados de las reflexiones comunitarias sobre las Constituciones, apareció con claridad que la casi totalidad de los Legionarios de Cristo reconoce y aprecia la profunda unidad que existe entre la Congregación y el Movimiento Regnum Christi. Consideran, de hecho, que se trata de una misma realidad carismática que incluye religiosos, consagrados y laicos de primer y segundo grado. Todos reconocen un origen común y el hecho de compartir una misma finalidad y misión, viviendo la misma espiritualidad, cada uno según el propio estado y condición de vida a la cual Dios lo ha llamado.

También se ha reconocido claramente que la vida consagrada en el Regnum Christi es un don para la Iglesia y para cada uno de los que han consagrado la vida al Señor y al servicio de los hermanos. Se trata de una realidad buena que debemos apreciar y proteger, con el fin de que se purifique y se desarrolle para bien de la Iglesia y del mundo.

Además, los miembros de primer y segundo grado enriquecen su propia vida cristiana participando en el espíritu y actividades del Movimiento y, al mismo tiempo, se entregan con generosidad a múltiples esfuerzos apostólicos y de evangelización, entre los cuales hay algunos que son de gran envergadura. Ellos llegan a dedicarse a tiempo completo a la difusión de la Buena Nueva.

Se ha concluido que todos están de acuerdo en la necesidad de desarrollar una reflexión común acerca de la identidad del Regnum Christi, sobre los elementos comunes a todo el Movimiento y sobre aquellos específicos de cada uno de los grupos que lo componen.

Será necesario seguir adelante en la reflexión de las Constituciones y de los Estatutos con la debida coordinación entre las diversas partes, juntos, sin prisas. Se ha constatado que los miembros consagrados tienen necesidad de tiempo y que podría ser nocivo no respetar los ritmos que la reflexión impone.

Sólo partiendo de la reflexión sobre la identidad y sobre la misión propia de todo el cuerpo y de la única familia se podrán individualizar mejor las características propias de cada una de las partes y de las mutuas relaciones. Se podrá, finalmente, reflexionar con propiedad sobre los órganos de gobierno y de administración que mejor respondan a la unidad de todo elRegnum Christi, así como también sobre la necesaria autonomía de las diversas partes.

Hemos considerado que el camino de los legionarios y del resto de los miembros del Regnum Christi debe partir de la reflexión sobre la realidad carismática común de la cual participan en el seno de la Iglesia. Hasta hoy esta realidad común no ha sido todavía objeto de una reflexión explícita en el camino recorrido hasta el momento.

Por lo tanto, hemos tomado conciencia de que es necesario reflexionar sobre los diversos componentes del Regnum Christi partiendo de la historia, de la identidad, del espíritu y de la misión comunes y según el papel particular che corresponde a cada parte en el conjunto.

No se está creando algo nuevo, más bien se busca interpretar y renovar lo que ya existe según el reconocimiento que la Iglesia ha dado al aprobar la Congregación de los Legionarios de Cristo y sus Constituciones (1983) y, posteriormente, el movimiento Regnum Christi y sus Estatutos (2004).

Reflexionando sobre todo esto, se ha llegado a la decisión de organizar un breve pero intenso período de reflexión común entre los Legionarios de Cristo y los demás miembros del Regnum Christi. Para tal reflexión será necesario preparar el borrador de un texto y después reflexionar sobre él todos juntos. Se podría decir que se trata de elaborar un “estatuto general” o “norma fundamental”, o una “regla” común a todos los miembros del Regnum Christi, incluidos los Legionarios. El texto en cuestión guiará la reflexión de todos.

Me ha parecido oportuno confiar a la Comisión Central para la revisión de las Constituciones la elaboración de una primera propuesta de texto que nos guiará en estas reflexiones comunes. Este primer borrador ya deberá ser elaborado con la participación de miembros del Regnum Christi de los diversos componentes y teniendo en consideración el material de la “fase iluminativa” de los consagrados con sus encuentros de Roma, México y Brasil y otras propuestas que ya nos han enviado miembros del Movimiento. Dentro de lo posible, esta propuesta se presentará en septiembre al Delegado Pontificio para que se someta a examen por parte del gobierno general de la Legión y de los responsables de los miembros consagrados, siguiendo las indicaciones que para entonces serán dadas. El camino ulterior será también indicado una vez que se haga la primera evaluación del borrador.

Mientras tanto, cada componente podrá seguir adelante con su propio trabajo según la componente de la que forma parte: los Legionarios según el derecho para los religiosos, los consagrados y los demás miembros según sus propias reglas, cuidando al mismo tiempo la relación entre las diversas partes. Debemos subrayar los principios de la unidad mientras se define lo específico de cada uno de los componentes.

En la medida en que pueda contribuir a la reflexión, se iniciará también una investigación histórica sobre los orígenes del Movimiento Regnum Christi.

Mientras trabajamos en la revisión, continúa la vida de la Legión de Cristo y del Movimiento Regnum Christi. Nos encontramos ahora en una fase intermedia, necesariamente provisional, que requiere mucha paciencia, colaboración y disponibilidad por parte de todos. No se trata de un período sin ley. Donde no se haya provisto diversamente, continúan en vigor las normas existentes, como también las Constituciones de la Legión de Cristo.

Los problemas concretos que puedan surgir deben ser afrontados por las autoridades competentes según el espíritu que caracteriza la etapa presente, con el eventual recurso a quienes los acompañan.

No puedo concluir esta carta sin dar gracias a Dios por la luz y la fuerza con la cual está acompañando nuestro camino. Mi misión y la de mis consejeros es ayudarles, no sustituirlos. Corresponde a ustedes recorrer este camino buscando con docilidad y responsabilidad la voluntad de Dios sobre su vida. Que Dios conceda a todos la gracia de la perseverancia en la vocación y en la misión recibida.

Confío a María todas las personas, las obras y las iniciativas del Regnum Christi. Unámonos más intensamente en la oración para colaborar intensa y dócilmente con el Espíritu Santo en este tiempo de gracia que Dios nos permite vivir. Estoy a disposición de todos. Los bendigo a todos, mientras me confirmo afectísimo en Cristo,

+ Velasio Card. De Paolis, C.S.

Roma, 11 de julio de 2012. Fiesta de san Benito.