El progreso está amenazado por la guerra, la pobreza y el racismo, denuncia el Papa

Pide a embajadores ante la UNESCO construir una cultura de la paz

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 9 mayo 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha denunciado que el auténtico progreso de la humanidad se encuentra en estos momentos bajo la amenaza de la guerra, la pobreza y el racismo.



Así lo constató este sábado al encontrarse con un grupo de embajadores acreditados ante la Organización de las Naciones Unidas para al Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), que tiene su sede en París, y que vinieron a Roma en visita para encontrarse con el Papa.

«Por desgracia, en estos tiempos difíciles, nuestro progreso se ve amenazado con frecuencia por los males de la guerra, de la pobreza, del racismo y de la explotación del otro», reconoció el obispo de Roma al darles la bienvenida.

«Estas influencias nefastas no sólo pesan sobre nuestra existencia humana, sino que también obstaculizan nuestra capacidad para construir un mundo mejor», añadió el Santo Padre.

Por eso, pidió a «organizaciones como la UNESCO», que «sigan siendo un elemento esencial en la edificación de una auténtica cultura, fundada en la paz, la justicia y la equidad».

El pontífice recordó al inicio de su discurso que «el desarrollo de la sociedad humana está directamente ligado al progreso de la cultura», pues «el hombre, de hecho, vive una auténtica vida humana gracias a la cultura, expresión importante que se basa en el arte y la ciencia».

Por este motivo, recordó, «la Iglesia ha recurrido constantemente a la ayuda de las bellas artes para celebrar el don de la vida y, en particular sus ritos sagrados, de una manera verdaderamente digna, adecuada y bella».

«Además --subrayó--, la Iglesia alienta el desarrollo de las ciencias, especialmente en su promoción de la dignidad y del valor de la vida humana».

«Este compromiso se expresa concretamente a través de la creación de numerosas instituciones, como la Academia Pontificia de las Ciencias, que ha celebrado recientemente su cuarto centenario, la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales y la Academia Pontificia para la Vida», concluyó.