El próximo sínodo sobre la familia será una pastoral en positivo

Preparación de los jóvenes al matrimonio y una pastoral para los ya casados y para los divorciados. También mejorar los tribunales eclesiásticos

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1025 hits

La próxima Asamblea Extraordinaria del Sínodo de Obispos que se celebrará del 5 al 19 de octubre de 2014 en Roma, sobre la familia, pondrá en foco sea la preparación de los jóvenes que quieren casarse, que el acompañamiento de los nuevos matrimonios, y también una mejor estructuración de los tribunales eclesiásticos.

Esos serán temas centrales, consideró hoy el sacerdote Héctor Francheschi, profesor de derecho canónico y matrimonial de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en un desayuno de trabajo que se realizó con algunos periodistas que cursaron actualizaciones en dicha universidad romana.

“Un sistema sanitario que solamente tuviera unidades de terapia intensiva sería desastroso, porque ante todo lo que se necesita es la prevención” dijo. Con este ejemplo el profesor ilustró el desafío actual de la Iglesia por lo que se refiere al matrimonio y a los casos de separados y vueltos a casar.

Porque el problema “no es solamente que los matrimonios nulos puedan ser declarado tales, sino sobre todo la debida preparación al matrimonio para que duren”. Por ello será importante, precisó, una pastoral que prevea el acompañamiento de las parejas jóvenes. Añadió que además es importante implementar una pastoral post-matrimonial, no dejar solos a los matrimonios jóvenes y para ello es necesario que se cuente también con la ayuda de parejas que tengan experiencia”.

El profesor consideró que otro tema del sínodo será también estructurar mejor los tribunales eclesiásticos, de manera que quienes hayan tenido un matrimonio que no haya sido válido, puedan certificar la nulidad del mismo.

Reiteró además que “el divorciado o separado y vuelto a casar, no está fuera de la Iglesia, es verdad que no puede comulgar, pero es parte de Ella y puede ir a misa, debe rezar, etc”. Reconoció que sobre esto es necesario superar dificultades, como en una ciudad pequeña en donde si una persona se acerca a la misa, quienes saben que está en situación irregular pueden ser tentados de mirarlo mal, 'porque pecador'.

Ante diversos artículos que aparecieron indicando que la Iglesia permitiría a los divorciados acercarse a los sacramentos, reiteró que no por caso el diario El Osservatorio Romano ha publicado el artículo del prefecto de la Congregación de la doctrina de la fe, Mons. Gerhard Mueller, en donde el tema es debidamente puntualizado.

“Es un problema de fidelidad a Jesucristo” dijo el sacerdote español Franceschi y recordó que la tentación existía también al inicio de la Iglesia y que entonces hubiera sido más fácil adaptarse a los tiempos, a los romanos o a los judíos, quienes aceptaban el divorcio o repudio.

El profesor reiteró que la nulidad es un caso concreto y deben existir motivos que hacen pensar que nunca hubo un verdadero matrimonio, que fue viciado desde su inicio. Y de la necesidad de subordinar estos casos a los tribunales para que declaren la verdad.

Indicó que el legislador puede se tentado  de declarar nulo un matrimonio para resolverle la vida a una persona, pero que si el juez no está seguro de la nulidad no lo puede declararla. Reconoció que de un lado los procesos exigen demasiado tiempo y que la celeridad es parte de la justicia. "No pueden durar 5 o 10 años", dijo. Otros son demasiado veloces y afirmativos de la nulidad y por ello corren el riesgo de producir un divorcio enmascarado. Es diverso anular que declarar nulo precisó. 

Añadió que el matrimonio no es solamente un pacto de derechos y deberes, sino que es mucho más, es un don de sí mismo. Y que la instrucción Dignitas Connubii del 2005, querida por Juan Pablo II, es un manual para los tribunales de todo el mundo.

Ver también: "Los divorciados y vueltos a casar civilmente, un verdadero desafío pastoral"

Sobre el artículo del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: El ideal de la fidelidad matrimonial no ha perdido para nada su encanto