El proyecto moral de la Iglesia «ahorra sufrimiento»

El cardenal de Santo Domingo clausura el Congreso Internacional de Teología Moral

| 333 hits

MURCIA, 30 de noviembre de 2003 (ZENIT.org-Veritas).- El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, arzobispo de Santo Domingo y primado de América, cerró el Congreso Internacional de Teología Moral asegurando que la moral de la Iglesia busca en el fondo ahorrar sufrimientos al ser humano.



Al poner el broche al Congreso, convocado por la Universidad Católica de San Antonio de Murcia (UCAM) entre el 27 y el 29 de junio, el purpurado, quien es también presidente de la Federación de Universidades Católicas, presentó la propuesta moral cristiana en clave profundamente positiva, superando algunos de los prejuicios más comunes.

«A pesar de que aparentemente la Iglesia presenta un proyecto exigente, en realidad lo que quiere es ahorrar al hombre sufrimientos, errores, lágrimas y pérdida de tiempo y de oportunidades en la vida», aseguró el cardenal, quien fue también presidente del Congreso.

Según el cardenal dominicano, «las normas universales e inmutables, precisamente porque no están a merced de los vaivenes y caprichos de la moda, ayudan al ser humano a ser más y mejor persona, en la medida en que fortalecen su voluntad y su libertad, y su dimensión espiritual».

«La cultura moderna surgió de la cultura medieval con el propósito de llevar a la humanidad a un grado más alto de humanización; pero durante el siglo XX, los pilares sobre los que la modernidad construyó su imponente edificio cultural se han venido abajo», constató.

«Lo cierto es que la cultura moderna no responde ya a las aspiraciones y exigencias más profundas de la humanidad, es una cultura superada», afirmó.

Uno de los factores de esta disolución de la modernidad, según el cardenal, ha sido «la incapacidad de asegurar a los valores absolutos un sólido fundamento después de haberlos arrancado del terreno religioso y cristiano en el que habían germinado».

Según el purpurado, «para nadie es un secreto que la maquiavélica, enferma y débil cultura de hoy, precisamente porque se resiste a aceptar normal morales universales e inmutables, pretende dictarse normas propias acomodadas a sus propios descontroles y veleidades».

«La reconstrucción de la humanidad, tan herida y maltratada hoy, debe comenzar por el estudio de la verdad, de la dignidad, de la grandeza, del valor, de la nobleza del ser humano en sí mismo», afirmó.