El rechazo a Dios también es un tipo de violencia dijo el papa

Ante líderes religiosos israelíes, subrayó que la fe es una fuerza de paz

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 11 de noviembre de 2011 (ZENIT.org).- El santo padre Benedicto XVI recibió este jueves a una delegación del Consejo de los Jefes Religiosos de Israel, en la Sala de los Papas del Palacio Apostólico. En su discurso de saludo, el papa recordó su oración en el muro de las lamentaciones, afirmó que la religión es “una fuerza de paz” y que el rechazo a Dios también es un tipo de violencia.

“En estos tiempos de tribulación, el diálogo entre las diferentes religiones se está convirtiendo en algo cada vez más importante en la generación de una atmósfera de comprensión mutua y de respeto que puede conducir a la amistad y a una confianza sólida entre nosotros”, dijo el papa.

Una urgencia, dijo para los líderes de Tierra Santa que, “a la vez que viven en un lugar lleno de recuerdos sagrados de nuestras tradiciones, sufren diariamente las dificultades de vivir juntos en armonía”.

Benedicto XVI recordó el reciente encuentro interreligioso en Asís, para reiterar que nos enfrentamos hoy a dos tipos de violencia: “por un lado, el uso de la violencia en nombre de la religión y, por el otro, la violencia que es consecuencia del rechazo a Dios que caracteriza a menudo la vida en la sociedad moderna”.

En esta situación, dijo que “la relación correctamente vivida del hombre con Dios es una fuerza de paz”.

Por esta razón, animó a los líderes israelíes “a fomentar un clima de confianza y de diálogo entre los líderes y miembros de todas las tradiciones religiosas presentes en Tierra Santa”.

Dijo que es, para todos, una “grave responsabilidad” “educar a los miembros de nuestras respectivas comunidades religiosas con el fin de fomentar un entendimiento más profundo de cada uno y desarrollar una apertura hacia la cooperación con las personas de tradiciones religiosas distintas a las nuestras”.

Lamentó que la realidad del mundo está, a menudo, “fragmentada y es defectuosa” y llamó a compromterse “de nuevo con la promoción de una mayor justicia y dignidad, para enriquecer nuestro mundo y darle una dimensión humana total”, también en Tierra Santa.

“La justicia, junto con la verdad, el amor y la libertad es un exigencia fundamental para una paz duradera y segura en el mundo”, dijo mientras subrayó que “la reconciliación exige valentía y visión”. Recordó el escrito que dejó en el muro de las lamentaciones en su visita a Jerusalén en mayo de 2009.

Y concluyó pidiendo que nunca cese la oración por la paz en Tierra Santa, “con la confianza en Dios quien es Él mismo nuestra paz y nuestro consuelo”.

Ver texto completo del discurso en: http://www.zenit.org/article-40880?l=spanish.