El rector de Fátima sobre la consagración del mundo a María que hará Francisco

Entrevista a padre Cabecinha sobre este domingo 13. Significa pedirle a Nuestra Señora que ayude, proteja y guíe, como le fue pedido cuando ha sido consagrado el pontificado del santo padre Francisco

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 5650 hits

Este domingo 13 de octubre el papa Francisco consagrará el mundo a Corazón Inmaculado de María, ante la imagen de la Virgen de Fátima del santuario portugués, que viene especialmente para la histórica ocasión. El sábado en cambio a las 17 horas, el santo padre presidirá la ceremonia y hará una homilía mariana durante el recibimiento en la plaza de San Pedro, de la imagen que representa a María cuando se apareció en 1917 a los tres pastorcitos. Después de que, la imagen irá al santuario romano del Divino Amor y desde allí a las 19 horas locales, en directo con otros diez santuarios del mundo, se rezará el santo rosario e iniciará la vigilia 'Con María oltre la notte' (Con María más allá de la noche), siempre como un evento en el marco del Año de la Fe y organizado por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

ZENIT entrevistó al rector del Santuario de Nuestra Señora de Fátima, padre Carlos Cabecinhas, que nos explicó además la importancia de consagrar el mundo al Corazón Inmaculado de María, de la consagración del pontificado de Francisco y sobre la fuerza de la oración, una constante del mensaje mariano.

¿Cómo ha nacido esta idea? 

--Rector Cabecinha: La invitación del Papa fue una gran honra para el Santuario de Fátima y esperamos que también para todos los devotos de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Por pedido del santo padre Benedicto XVI primero, y reiterado después por el papa Francisco, llevaremos la imagen oficial de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, aquella que se venera en la 'Capelinha de las Aparições' (capillita de las apariciones).

Será la primera vez que esta imagen no estará en Fátima en una gran peregrinación y aniversario, porque siempre la celebramos de mayo a octubre los días 12 y 13. Los peregrinos han comprendido la importancia de la invitación del papa, incluso porque será importante para la divulgación del mensaje de Fátima, y por eso, los devotos han recibido la información del desplazamiento con alegría.

Estos dos días en que la imagen de de la Virgen estará en Roma, en la 'Capelinha das Aparições' quedará la primera Imagen Peregrina de Fátima, aquella que recorrió el mundo en peregrinación en la década de los años 40.

¿Cómo ha nacido en el papa Francisco esta iniciativa de consagrar el mundo al Corazó Inmaculado de María? ¿Cuándo se lo ha dicho?

--Rector Cabecinha: El pedido se debió al deseo del papa de tener en Roma a la imagen de la Virgen de Fátima, para la Jornada Mariana de este Año de la Fe, una imagen de Nuestra Señora que fuera expresión, de la devoción mariana del universo católico. Al señor obispo de Leiria-Fátima, D. António Marto le han informado que al final de la eucaristía del día 13 sería realizado el acto de consagración del mundo por el papa Francisco.

El santo padre Francisco ya le había pedido que consagrara su pontificado el 13 de mayo. ¿Verdad?

--Rector Cabecinha: Sí, es verdad. Después de la elección, el papa Francisco le pidió al don José Policarpo, entonces cardenal patriarca de Lisboa, que consagrara su ministerio petrino nuestra Señora de Fátima. “El papa Francisco me pidió dos veces que consagrara su nuevo ministerio a Nuestra Señora de Fátima. Es un mandato que puedo cumplir en el silencio de la oración. Pero sería bello que toda la Conferencia Episcopal se asociara a la realización de este pedido. Maria nos guiará en todos nuestros trabajos y también en la forma de dar cumplimiento a este deseo de Papa Francisco”, dijo en ese momento el cardenal José Policarpo.

El momento de la consagración para el cual fue invitado “todo el pueblo de Dios”, se realizó a finales de la eucaristía inter­nacional de la 96.ª peregrinación, en el aniversario de la primera aparición de Maria en Fátima, el 13 de mayo último, en el Santuario de Fátima.

¿Qué significa esa consagración a María?

--Rector Cabecinha: Consagrar a Nuestra Señora el ministerio de papa sig­nificó entregar a Maria con confianza al papa Francisco, para que ella lo ayude, proteja y lo guíe; para que Ella sea su ejemplo de entrega a Dios, de escucha atenta a su Pala­bra, de disponibilidad a su voluntad, de docilidad al Espíritu Santo, de oración.

El papa Francisco, consciente de la dificultad y de las exi­gencias de la misión que le fue confiada, siente la necesi­dad de la ayuda materna de Nuestra Señora. Como papa, él continúa en la Iglesia el ministerio de Pedro, como aquel que preside en la caridad a la comunión de las Iglesias. Si Dios es el verdadero principio y fundamento de la unidad de la Iglesia, el sucesor de Pedro tiene la misión de hacer visible, por su ministerio, al propio Dios, principio y fundamento de la unidad de la fe y de la comunión eclesial. Y esta su misión es un verdadero “ministerio”, es decir, un servicio: en el segui­miento de Jesus, que no vino para ser servido, pero para servir, el Papa es el “Siervo de los siervos de Dios”; está en la Iglesia al servicio de la unidad, de la verdad, de la caridad. Esta es misión imposible de realizar sólo por las propias fuerzas, razón por la cual Papa Francisco pidió para consa­grar nuestra Señora su ministerio.

Ver la oración de consagración del 13 de mayo de 2013

La Virgen de Fátima le pidió a los tres pastores la consagración de Rusia y del mundo al Corazón Inmaculado de María. ¿Cuál era el contexto histórico?

--Rector Cabecinha: Nuestra Señora había de hecho pedido la consagración de Rusia y del mundo a su Inmaculado Corazón, como camino para obtener la paz en un mundo dilacerado por guerras y que veía emerger regímenes que profesaban un ateísmo militante, que pretendía expulsar Dios de los horizontes de la humanidad.

¿La consagración ya fue realizada? ¿Por quién, cuántas veces?

--Rector Cabecinha: El papa Pío XII realizó varias veces la consagración del mundo a Nuestra Señora, pero fue el papa Juan Pablo II que en 1984, delante de la imagen de Nuestra Señora de Fátima, en Roma, consagró el mundo y Rusia al Inmaculado Corazón de Maria, en unión con los obispos del mundo entero. Más tarde, la vidente Lucia confirmó que ese acto de consagración fue realizado en consonancia con el pedido de Nuestra Señora. El año 2000, en el Jubileo de los Obispos, siempre Juan Pablo II consagró el nuevo milenio a Nuestra Señora, de nuevo delante de esta misma imagen, en Roma.

Así como el mundo cambió después de la consagración a su Inmaculado Corazón, con la última vigilia de oración y ayuno por la paz en Siria, convocada por el papa Francisco, quedó evidente que el panorama mundial es otro.

--Rector Cabecinha: El Santo Padre tuvo una idea iluminada por Dios al pensar en este momento universal de oración y ayuno, por la fuerza de la oración en sí y por lo que significó la llamada de atención a nivel mundial ante esta tragedia humana. Al largo de todo ese día sábado pude comprobar de que manera el llamamiento del Santo Padre fue acogido por los cristianos peregrinos en este santuario. Todas las misas y rosarios inscritos en el programa oficial tuvieron como intención la paz: en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero. El momento culminante aquí en Fátima fue la vigilia de oración, que congregó a muchos peregrinos de tantos países. La vigilia, en la Capilla de las Apariciones, fue presidida por el obispo de Leiria-Fátima.

Fue un momento intenso de oración, que nos hizo sentir unidos al santo padre que en Roma presidía también a una vigilia de oración; estuvimos unidos con todos los pueblos alcanzados por el flagelo de la guerra y unidos con todos los cristianos que, en el mundo entero, acogieron el llamamiento de Papa Francisco.

La oración es una ‘arma’ poderosa, con una eficacia única, porque garantizada por Dios; es la ‘arma’ de los pobres y de los pacíficos, que saben que la violencia nunca genera paz ni armonía. Es camino de unidad y de paz. Y esta es una de las dimensiones irrenunciables del mensaje de Fátima, en que el llamamiento a la oración es constante y nos ayuda a tomar conciencia de la fuerza y de la importancia de orar.

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