El rector del Pontificio Instituto Litúrgico comenta la «Sacramentum Caritatis»

Pide que se lea en su conjunto para evitar «reduccionismos»

| 1064 hits

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 20 marzo 2007 (ZENIT.org).- La novedad de la exhortación apostólica postsinodal sobre la Eucaristía «Sacramentum Caritatis», publicada la semana pasada, consiste sobre todo en su profundización en «la reforma litúrgica» que emprendió el Concilio Vaticano II.



Así lo constata en esta entrevista concedida a Zenit el padre Juan Javier Flores, osb., presidente del Pontificio Instituto Litúrgico de Roma.

El sacerdote benedictino aclara al mismo tiempo en qué consiste el llamamiento del Papa lanzado en ese documento a la coherencia eucarística, así como su petición de utilizar el latín en las misas multinacionales.

--¿Qué recomendaciones haría usted para leer y comprender bien la exhortación del Papa?

--Padre Flores: El documento papal se divide en tres partes que hay que leer en su conjunto: La Eucaristía es un misterio que se ha de creer (primera parte), que se ha de celebrar (segunda parte) y que se ha de vivir (tercera parte). Por tanto en la primera parte se trata de conocer bien el aspecto teológico del sacramento eucarístico, la segunda centra en la acción litúrgica, es decir en la liturgia eucarística, y la tercera presenta la vida eucarística, misterio que se ha de anunciar y ofrecer al mundo.

Creo que es importante no hacer lecturas reductivas o minimalistas o parciales del documento, el cual es una reflexión magisterial sobre el sacramento eucarístico que da luces nuevas sobre el sacramento de la Eucaristía. Hay que leerlo en su totalidad y no entresacar frases que puedan despistar o desviar de la verdadera doctrina.

--¿Cuáles son las novedades de este documento?

--Padre Flores: Las novedades del documento papal están sobretodo en la profundización de la reforma litúrgica.

El Papa refiere cómo los padres sinodales han constatado y reafirmado el influjo benéfico que ha tenido para la vida de la Iglesia la reforma litúrgica puesta en marcha a partir del Concilio Vaticano II.

No ha faltado tampoco una constatación de las dificultades y los abusos que no obscurecen el valor y la validez de la renovación litúrgica, la cual tiene aún riquezas no descubiertas del todo (nº3).

Se observa claramente que hay unidad entre la fe profesada, la acción litúrgica y celebrativa y el nuevo culto que ha inaugurado Cristo con su Misterio Pascual.

En este orden de cosas el Papa insiste en el orden de los sacramentos de la iniciación cristiana y en cómo la Eucaristía hay que situarla en su justo puesto, tras la recepción del bautismo y de la confirmación.

La santísima Eucaristía, dice el Papa en el número 17, lleva la iniciación cristiana a su plenitud y es como el centro y el fin de toda la vida sacramental.

Pero la gran novedad es la reflexión que la Iglesia reunida en el Sínodo de los Obispos ha hecho sobre el sacramento de la caridad, que es la Eucaristía. Nunca se profundizará suficiente sobre el sacramento que nos da el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

La Celebración eucarística aparece con toda su fuerza como fuente y cumbre de la misma existencia cristiana. Esta es una de las grandes ideas del Papa Ratzinger, como se deduce de sus diferentes intervenciones.

--¿E cierto que se vuelve al latín?


--Padre Flores: Nunca se ha dejado el latín en las celebraciones litúrgicas, más aún, las ediciones oficiales del Misal Romano se publican siempre en latín y hay comunidades monásticas y no monásticas que celebran normalmente en latín.

Por tanto nunca estuvo prohibido, lo que ocurre es que en los últimos años, se fue dejando ante el desconocimiento del latín por parte de los fieles, pero nunca se perdió.

El Papa solamente dice que, en las celebraciones que tienen lugar durante encuentros internacionales o en las grandes concelebraciones con una presencia masiva de fieles de diversas nacionalidades, se tengan algunas partes de la Misa en latín.

El Papa dice en el número 62: «Exceptuadas las lecturas, la homilía y la oración de los fieles, sería bueno que dichas celebraciones fueran en latín», sugiriendo que eventualmente se puedan utilizar cantos gregorianos.

Y añade el Papa: «Pido que los futuros sacerdotes, desde el tiempo del seminario, se preparen para comprender y celebrar la santa Misa en latín, además de utilizar textos latinos y cantar en gregoriano» y pensando en los fieles dice también en dicho número que «se preocupará que los mismos fieles conozcan las oraciones más comunes en latín y que canten en gregoriano algunas partes de la liturgia».

Por tanto, se trata de un deseo legítimo que no anula ni impone nada nuevo.

--¿Qué es la «coherencia eucarística» a la que apela el Papa?

--Padre Flores: El Papa pide --y esto es una gran novedad-- una fuerte coherencia eucarística. Todo el número 83 insiste en que la Eucaristía exige una coherencia interna con el obrar.

En este sentido el Papa hace una llamada a los políticos y los legisladores católicos a fin de que apoyen leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana, dado que el culto que damos a Dios no es algo privado sino que exige el testimonio público de la fe.

Desde esta perspectiva el Papa hace una fuerte llamada a los bautizados y a quienes por su posición social o política influyen sobre leyes a que respeten la vida humana, desde su concepción hasta fin natural, así como la familia, la educación, etc.

Si leemos rectamente la tercera parte del documento encontramos la convicción del Santo Padre de que en la autenticidad de la fe y del culto eucarístico se encuentra el deseo de una reconstrucción de la vida auténticamente cristiana.