El recuerdo de la «Shoah» de los judíos estimula el diálogo

Lo recuerda la directora del centro de documentación SIDIC

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ROMA, 21 mayo 2003 (ZENIT.org).- Lucy Thorson, de la congregación Nuestra Señora de Sión, ofreció este martes una conferencia en Roma sobre el diálogo entre católicos y judíos a partir del Concilio Vaticano II, en la que subrayó la importancia de la memoria para construir un futuro de diálogo.



«Este Papa ha hecho gestos significativos que han emocionado a la comunidad judía», recordó Thorson, citando como ejemplos la visita del Papa a la sinagoga de Roma en 1986: «Aunque la sinagoga de Roma y el Vaticano están solo a 15 minutos de distancia, han sido necesarios casi dos mil años para que se cumpliera un gesto del género», dijo la directora del SIDIC.

La visita del Papa en Tierra Santa en el año 2001 fue muy significativa, especialmente su oración en el Muro de las Lamentaciones, así como la celebración del perdón, diez días antes en la basílica romana de San Pedro, afirmó Thorson.

Esta religiosa canadiense explicó la Iglesia Católica ha hecho una llamada a todos los católicos para que estudien y contemplen la «Shoah» y la integren en la catequesis y la predicación para que busquen la "teshuvah", es decir, el arrepentimiento».

Lucy Thorson, que ha vivido 17 años en Israel y desde hace una década dirige en Roma el servicio internacional SIDIC de documentación judeocristiana (http://www.sidic.org), diferenció «Shoah» (destrucción) de «Holocausto» (sacrificio).

Para los judíos, es preferible usar el término «Shoah», que significa destrucción total. Holocausto, equivalente a sacrificio, sería visto como un término ambiguo, pues comporta un elemento voluntario, y «es necesario insistir que el exterminio de 6 millones de judíos no fue voluntario», dijo Thorson.

«Para celebrar las relaciones entre judíos y católicos podemos recurrir a los tres elementos bíblicos de la celebración: recordar el pasado, afirmar el presente, y anticipar el futuro», sugirió Thorson, evocando las dificultades que han existido históricamente entre ambas religiones, pero aludiendo al mismo tiempo a los grandes avances conseguidos desde el Concilio Vaticano II.

Para mejorar las relaciones entre judíos y católicos, la religiosa propuso dos ideas: «la revisión de los textos escolares y sobre todo la aplicación de las enseñanzas del Magisterio a la vida cotidiana, integrando así los avances en la teología en la vida de cada día».

«Podríamos leer la Biblia conjuntamente, participar en alguna celebración pascual, invitar a los judíos a unirse a alguna de nuestras celebraciones, en la medida en que sea posible, y así ir conociendo la tradición de unos y otros», propuso Thorson en su Conferencia impartida en el Instituto de Estudios sobre Religiones y Culturas de Roma.