El regalo de Juan Pablo II en el Jubileo del deporte

Un Manifiesto para que el mundo deportivo no pierda su identidad

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CIUDAD DEL VATICANO, 29 oct (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha querido dejar en este Jubileo un regalo al mundo del deporte: se trata de un Manifiesto que debería orientar con sus principios el compromiso de vida de los deportistas en el tercer milenio.



En el contexto del año jubilar --explicó antes de rezar la oración mariana del Angelus, a mediodía-- el Santo Padre ha querido que los deportistas en colaboración con la Santa Sede redacten el «Manifesto del deporte», para subrayar «el compromiso concreto que mana de este Jubileo».

En el texto de este Manifiesto se puede leer: «La actividad de competición tiene también una dimensión ético-espiritual y religiosa entre otras muchas funciones, como son la recreativa, cultural, educativa y social, pues contribuye con el desarrollo de las capacidades humanas, ayudando a apreciar ese gran don de Dios que es la vida».

«Al mismo tiempo, el deporte no puede convertirse en un elemento más de división entre ricos y pobres, entre fuertes y débiles --añade el Manifiesto--; la carrera a las ganancias y a la victoria no pueden privar al deporte de sus valores morales y violar los derechos de los niños y muchachos».

El Manifiesto se convierte así en una clara condena de todo aquello que altera deslealmente el rendimiento o que pone en peligro la salud del atleta --dopaje, etc.--. «El deporte --sigue diciendo el documento-- no debe ser una prerrogativa única de los países desarrollados que imponen al Tercer Mundo su modelo de competición, aprovechándose de las jóvenes promesas».

El texto termina pidiendo a gobiernos, instituciones y a todo el movimiento olímpico que difundan por doquier los principios que se recogen en el Manifiesto.