El Santo Padre a las OMP: 'Evangelizar requiere una Iglesia toda en salida'

Las Obras Misioneras Pontificias están realizando su encuentro que concluye este sábado

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 1478 hits

El papa Francisco ha recibido esta mañana a los participantes del encuentro de las Obras Misionales Pontificias, que el lunes 5 de mayo ha iniciado los trabajos de su Asamblea General. Los mismos se prolongarán hasta el sábado y concluirán con una misa en la basílica de San Pedro. Junto a ellos en la audiencia de hoy estaban los colaboradores de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.  

El Santo Padre ha recordado que con su exhortación apostólica ''Evangelii gaudium'' ha querido invitar a todos los fieles a una nueva etapa evangelizadora. ''Evangelizar en este tiempo de grandes transformaciones sociales requiere una Iglesia misionera, toda en salida, capaz de discernir y confrontarse con las diversas culturas y visiones del hombre".

Añadió que "en un mundo en transformación hace falta una Iglesia renovada y transformada por la contemplación y el contacto personal con Cristo, por la potencia del Espíritu", porque "Él nos da fuerza para emprender el camino misionero y la alegría del anuncio para que la luz de Cristo ilumine a todos los que todavía no lo conocen o lo han rechazado. Por eso nos piden el valor de 'llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio'. No nos pueden detener ni nuestras debilidades, ni nuestros pecados, ni tantos impedimentos puestos al testimonio y a la proclamación del Evangelio''.

Esto porque la Iglesia, ''misionera por su naturaleza, tiene como prerrogativa fundamental el servicio de la caridad a todos'' y debido a que  ''la fraternidad y la solidaridad universal son connaturales a su vida y a su misión en el mundo y por el mundo''.  A todos, reiteró el Papa, debe llegar está llamada, si bien precisó: "a partir de los últimos, de los pobres, de los que tienen la espalda doblada por el peso de la fatiga y de la vida. Haciendo así la Iglesia prolonga la misión misma de Cristo''.

La Iglesia es ''el pueblo de las bienaventuranzas, la casa de los pobres, de los afligidos, de los excluidos y perseguidos, de los que tienen hambre y sed de justicia'' y a los representantes de las obras misioneras se les pide que actúen para que las comunidades eclesiales ''acojan con amor preferente a los pobres, dejando abiertas las puertas de la Iglesia para que todos entren y encuentren refugio''.

Definió, las Obras Misionales Pontificias como ''el instrumento privilegiado para la 'missio ad gentes' y se ocupa de ella con generosidad. Por ello exhortó a sus miembros a ''promover la corresponsabilidad misionera'' porque hacen mucha falta sacerdotes, consagrados y laicos que ''aferrados por el amor de Cristo, estén marcados con el fuego de la pasión por el Reino de Dios y disponibles a encaminarse por la senda de la evangelización''.