El seminario del tercer milenio, según Juan Pablo II

Los futuros sacerdotes deben utilizar las conquistas de la cultura moderna

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CIUDAD DEL VATICANO, 24 oct (ZENIT.org).- Juan Pablo II recomienda a los futuros sacerdotes saber utilizar las conquistas de la cultura moderna y contribuir a crearla. Así lo explicó esta mañana en el Vaticano al recibir a los futuros sacerdotes del seminario mayor de Olsztyn, en la arquidiócesis de Warmia (Polonia).



«El siglo XX ha traído consigo transformaciones en varios sectores de la vida --constató el Santo Padre--. El rápido desarrollo de la ciencia, de la técnica, de la medicina, de la cultura, del pensamiento social y político y, por último, de los medios de comunicación social ha ejercido su influencia en la vida espiritual de las personas, de las familias, de naciones enteras. Se puede prever también que, en el milenio en que estamos entrando, semejantes transformaciones de la realidad de este mundo se convertirán en motivo de nuevos desafíos para el hombre, y especialmente para el creyente».

Para poder afrontar estas emergencias, añadió el pontífice, «los creyentes tienen que encontrar un sólido apoyo en sacerdotes bien preparados para su ministerio. Por ello, hoy es particularmente importante el papel del seminario como comunidad que forma a los futuros pastores».

Según el obispo de Roma, el seminario del tercer milenio tiene que ser «un ambiente de hombres de profunda fe, de inquebrantable esperanza y de caridad total y de abnegación; hombres abiertos a la acción del Espíritu Santo, que infunde en los discípulos de Cristo el deseo de un compromiso activo en la promoción de la venida del Reino del Padre».

«El seminario debe ser también el lugar en el que se formen presbíteros humanamente maduros --concluyó el sucesor de Pedro--, que sepan usar las conquistas de la cultura moderna y que sepan contribuir a crearla. El hombre de hoy tiene necesidad de sacerdotes que tengan amplios horizontes a la hora de pensar y de actuar, que estén dispuestos a atender todo tipo de necesidades de los hermanos».

Juan Pablo II recordó, en su encuentro con los seminaristas, la larga tradición este seminario, el primero en la historia de Polonia, fundado hace 435 años. En 1991, el mismo Papa Wojtyla hizo una visita pastoral a esa comunidad de futuros sacerdotes. Entre las numerosas figuras que se han formado en este centro, el papa mencionó al padre Wladyslaw Demski, asesinado en los campos de concentración nazis, a quien beatificó el año pasado en Varsovia junto a otros 107 mártires.