El significado de la aproximación de Malasia a la Santa Sede

Entrevista al arzobispo de Kuala Lumpur

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KUALA LUMPUR, jueves 1 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).– “Visitando al Papa, que defiende los valores morales, el primer ministro de Malasia ha dado un paso hacia el futuro, por los valores de la familia, de la democracia y de los derechos humanos. Ha indicado la dirección hacia la que él querría conducir a nuestro país. Rezo para que este encuentro fructifique y encuentre un verdadero eco en nuestro propio país, pero también en los Estados a los que nosotros estamos vinculados, así como en todos los que sufren la experiencia del radicalismo religioso, sean de la religión que sean, y sienten la necesidad de hacer emerger una voz a favor de la moderación”.

Así se expresa el arzobispo de Kuala Lumpur, monseñor Murphy Pakiam, en la siguiente entrevista, publicada en la edición del pasado 14 de agosto de Catholic News, tras la visita del primer ministro malasio, Najib Razak, al Papa Benedicto XVI el pasado 18 de julio, de la que resultó el establecimiento oficial de relaciones diplomáticas entre ambos Estados. 

Monseñor Pakiam formó parte de la delegación que acompañó al primer ministro a Castel Gandolfo y, aunque reconoce que “queda mucho por hacer”, afirma que “a través de esta visita y del establecimiento de relaciones diplomáticas con el Vaticano, nuestros dirigentes han enviado una señal fuerte, que permite vislumbrar que las cosas podrían cambiar” en este país de mayoría musulmana.

- ¿Cuando supo usted que Malasia quería establecer relaciones diplomáticas con la Santa Sede?

Monseñor Muprhy Pakiam: Hacía mucho tiempo que se hablaba de ello y el delegado apostólico había trabajado mucho en este sentido. Esto es fruto de largos años de esfuerzos ininterrumpidos y cuando supe, sólo unos días antes de nuestra partida al Vaticano, que la cuestión de establecer relaciones entre Roma y Malasia estaba finalmente en el orden del día, me sorprendió muy gratamente.

- ¿Cómo fue invitado a participar en la audiencia papal con la delegación malasia?

Monseñor Murphy Pakiam: La petición vino del Gobierno: un ministro contactó personalmente conmigo y me envió una invitación por escrito. Pero como el protocolo del Vaticano no autoriza a un obispo a ir con una delegación de Estado para encontrarse con el Papa, respondí… ¡No!

Creo que entonces ellos contactaron con el Vaticano porque recibí poco después [de la Santa Sede] un comunicado que me informaba de que Benedicto XVI aceptaba que mi nombre fuera inscrito en la lista de miembros de la delegación. Podía entonces aceptar, ya que la petición venía del Santo Padre.

- ¿Cómo fue la audiencia? ¿Cuál fue la reacción del primer ministro?

Monseñor Murphy Pakiam: Muy bien, la atmósfera era verdaderamente muy cordial. Fui recibido con el resto de la delegación después de la audiencia privada entre el Papa y el primer ministro, y todos mostraron un gran respeto hacia el Santo Padre.

El primer ministro es internacionalmente conocido por trabajar a favor de la moderación y de la armonía interreligiosa; él ha lanzado un movimiento mundial (del islam) moderado y se ha expresado muchas veces ante los representantes de las Naciones Unidas, en la universidad de Oxford y ante los miembros de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN).

Najib Razak, que es la voz de la moderación, ha querido encontrarse con el Santo Padre, que es la voz de la paz, de la justicia y de las libertades fundamentales, así como de la fe.

Visitando al Papa, que defiende los valores morales, el primer ministro de Malasia ha dado un paso hacia el futuro, por los valores de la familia, de la democracia y de los derechos humanos. Ha indicado la dirección hacia la que él querría conducir a nuestro país.

Rezo para que este encuentro fructifique y encuentre un verdadero eco en nuestro propio país, pero también en los Estados a los que nosotros estamos vinculados, así como en todos los que sufren la experiencia del radicalismo religioso, sean de la religión que sean, y sienten la necesidad de hacer emerger una voz a favor de la moderación.

- Hasta ahora, el diálogo entre los musulmanes y los cristianos (o las demás religiones de Malasia) ha sido difícil. ¿Este encuentro podrá permitir un avance?

Monseñor Murphy Pakiam: No será fácil, pero así lo espero. La Iglesia católica se lo pide desde hace mucho tiempo al Gobierno. En el pasado, el Consejo interreligioso (que incluye a todas las religiones del país excepto el islam) ha intentado en vano lanzar este diálogo, pero nunca ha podido obtener la adhesión de algunos grupos musulmanes.

Hoy creo que esto puede hacerse posible porque hay una necesidad real de un diálogo así y de una comprensión mejor. Para Malasia, el hecho de estar en el corazón de Asia, que es la cuna de las grandes religiones del mundo, hace aún más necesaria la instauración de un diálogo entre los responsables de todas estas religiones, para promover la armonía y la paz.

El primer ministro ha retomado este concepto en su programa Una sola Malasia, pero requerirá tiempo ponerlo en práctica. Para su encuentro con el Papa, Najib Razak se hizo acompañar por representantes de distintas religiones de Malasia: un ministro católico, un ministro budista, un obispo católico, el presidente del Consejo de la fetua y el ministro de Asuntos islámicos, así como de otros ministros y oficiales musulmanes.

Esta visita tiene una gran carga simbólica; muestra la nueva dirección que el primer ministro querría hacer tomar al islam. Envió un mensaje fuerte, destinado, entre otros, a los grupos musulmanes radicales que presionan para que el país esté dominado por un islam rigorista.

Iniciar relaciones diplomáticas con el Vaticano es también una manera de mostrar a la comunidad internacional que somos un país islámico moderado y no un país de talibanes.

- ¿Entonces usted piensa realmente que Najib Razak se ha comprometido a hacer coexistir más armoniosamente a las diferentes religiones y etnias del país?

Monseñor Murphy Pakiam: Yo sé lo que él ha dicho y lo tomo literalmente. Seguramente, eso no será fácil; él tendrá que luchar mucho en el mismo interior de su propio grupo, para lograr este objetivo.

Todo depende del electorado y de los que ejercen una influencia en la sociedad, como las ONG y otros organismos que luchan a favor de la democracia.

Nosotros, las Iglesias, tenemos nuestra función que desempeñar; la comunidad católica está compuesta por numerosos grupos étnicos diferentes, entre ellos los de origen chino, los tamiles o los originarios de Malasia oriental. Nosotros debemos trabajar para construir una comunidad de pueblo de Dios con personas de orígenes diferentes, con lenguas muy variadas, y debemos tener todo esto especialmente presente en nuestras celebraciones.

Ello exige luchar por la tolerancia y la aceptación mutua en nuestras comunidades, manteniendo los esfuerzos que hemos llevado a cabo desde hace muchos años y que hoy dan sus frutos. Pero es un proceso largo, debemos continuar trabajando y de esta manera nosotros contribuimos también al proyecto Una sola Malasia.

Considera esta visita al Vaticano y el establecimiento de relaciones diplomáticas como una etapa importante en la construcción de una sociedad malasia más armoniosa y tolerante? Algún dirigente de Malasia no estaba comprometido en este camino…

Monseñor Murphy Pakiam: Sí, esta es verdaderamente una etapa importante. En el pasado, ha habido intentos realizados por otros Gobiernos, aunque formulados de manera diferente. Pero los Gobiernos estaban constituidos sobre bases esencialmente raciales y las alianzas habían empezado a tomar connotaciones religiosas. Se han realizado esfuerzos para crear partidos de integración, por ejemplo a petición de ONG, pero no ha resultado. Los integristas lo basan todo en la supremacía de la raza y la supremacía de la religión.

Habrá mucho por hacer en el ámbito de la conciencia política de los ciudadanos, como aprender a ser verdadero y honesto, a respetar los derechos cívicos, etcétera. Esto requerirá tiempo y se deberá conducir progresivamente. La Iglesia debe asumir su función de promoción de los valores morales y humanos y de contribuir a la eliminación de plagas de la sociedad como la de la corrupción. La corrupción es una enfermedad que se ha infiltrado como un cáncer en casi todos los países, entre ellos el nuestro, y debemos combatirla y erradicarla por el bien de toda la sociedad, pero eso no se podrá hacer en un día.

Por eso una de las demandas más urgentes de la Iglesia al Gobierno es que le dé la posibilidad de hacer la promoción de los valores morales desde la base, es decir, el sistema educativo. Nosotros teníamos muy buenas escuelas cristianas y el mismo primer ministro pasó por una de ellas. Hoy será necesario que podamos de nuevo enseñar la ética propia de nuestra religión católica y para ello, que el Estado nos permita tener centros de formación para los profesores, que podrían así transmitir estos valores en las escuelas y en el conjunto de la sociedad.

- No han tenido esta posibilidad en las últimas décadas, ¿no es así?

Monseñor Murphy Pakiam: La tuvimos hace veinte o treinta años, cuando los religiosos y las religiosas tenían las escuelas llamadas “de misión”. Sin embargo, cuando las vocaciones a la vida religiosa disminuyeron, pensaron que podrían formar profesores católicos laicos, pero todo se detuvo.

Actualmente, hemos reiterado nuestra demanda ante el Gobierno de que nos conceda la posibilidad de tener un Centro de formación de profesores. Nos parece primordial poder formar profesores de excelente nivel que puedan a su vez transmitir valores morales en las escuelas.

-Es interesante destacar que el primer ministro, que es partidario de la moderación religiosa en el país, es, como él mismo le dijo al Papa, producto de la escuela católica…

Monseñor Murphy Pakiam: Sí, desde la escuela primaria hasta el fin del colegio él estuvo en una escuela católica, la Institución San Juan, llevada por los lasalianos en Kuala Lumpur. Había cruces en cada clase, oraciones, misa y oficios, pero los estudiantes eran libres de asistir o no, no había ninguna coerción. No era un internado, pero Najib Razak se encontraba con los Hermanos (de las Escuelas Cristianas) todos los días y les conocía personalmente. Cuando él vino a la recepción que ofrecí la Navidad pasada, me dijo que guardaba “buenos recuerdos” de esta escuela.

- ¿Diría que su visita al Vaticano podría considerarse también como un “buen momento” para la Iglesia en Malasia?

Monseñor Murphy Pakiam: Sí, ¡pero no como si todo estuviera ganado! Nos espera mucho trabajo con las instituciones del Estado, habrá que hacer oír nuestra voz, respetando la Constitución.

Pero animará a la gente saber que un Estado de mayoría musulmana ha establecido relaciones diplomáticas con la Santa Sede. Sí, es un Estado de mayoría musulmana, pero que cuenta con una minoría considerable (40%) de no musulmanes, que incluye muchos cristianos (casi el 10%).

Es función de la Iglesia, en los países donde avanza el fundamentalismo, cultivar la apertura al otro y promover la diversidad con la expresión religiosa que le es propia. En Malasia, nosotros trabajamos desde hace años de esta manera, con los distintos grupos étnicos, sus lenguas y sus culturas, ya sean chinos, tamiles, ingleses o malasios.

Históricamente, la comunidad malasia ha dominado siempre la vida política del país. A través de esta visita y del establecimiento de relaciones diplomáticas con el Vaticano, nuestros dirigentes han enviado una señal fuerte, que permite vislumbrar que las cosas podrían cambiar.

Ello tomará tiempo, requerirá esfuerzos, pero todos nosotros debemos trabajar, en cada ámbito de la sociedad.