El Sínodo afronta la cuestión de los creyentes que votan por partidos pro-abortistas

Planteadaza por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

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CIUDAD DEL VATICANO martes, 4 octubre 2005 (ZENIT.org).- El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el arzobispo William Joseph Levada, ha planteó en la mañana de este martes la necesidad de debatir en el Sínodo la cuestión los votantes de partidos abiertamente favorables al aborto.



Monseñor Levada, y también otros obispos norteamericanos, citaron el número 73 del «Instrumentum Laboris» del Sínodo sobre la Eucaristía en el que se hace referencia a la relación entre Eucaristía y moral y vida pública.

El sucesor del cardenal Joseph Ratzinger al frentre de la Congregación para la Doctrina de la Fe sugirió al tomar la palabra en inglés que se escuche la experiencia de otros países después de constatar que en el suyo, los Estos Unidos, el tema ha dividido a la Iglesia.

El número 73 recuerda que «muchos se acercan al Sacramento sin haber reflexionado suficientemente sobre la moralidad de la propia vida» y añade que «algunos reciben la Comunión aún negando las enseñanzas de la Iglesia o sosteniendo públicamente opciones inmorales, como el aborto, sin pensar que están cometiendo un acto de grave deshonestidad personal y causando escándalo».

Monseñor Levada sugirió que el Sínodo, en sus círculos menores, pueda debatir el problema de los católicos que no comprenden por qué es pecado sostener políticamente un candidato que apoya abiertamente el aborto u otros actos graves contra la vida. El documento de trabajo incluye graves actos contra la justicia y la paz.

El número 73 del «Instrumentum Laboris» ya advierte que «de esta actitud resulta evidente, entre otros aspectos, que está en crisis el sentido de pertenencia a la Iglesia y que no es clara la distinción entre pecado venial y mortal».

Según ha explicado Isidro Catela, informador en español sobre el Sínodo de obispos, los padres sinodales (los miembros del Sínodo con voz y voto) están especialmente interesados en profundizar en la «dimensión horizontal, descuidada, de la Eucaristía».

Esta dimensión es la que vincula la Eucaristía con la transformación social: «No se puede salir de la Eucaristía igual que como se ha entrado» es una frase que se oye repetidamente en el aula, reveló Catela.

Así, muchos de los padres sinodales de Asia, África y América Latina que han intervenido hasta ahora en el Sínodo advierten la necesidad de ver en la Eucaristía un elemento de transformación de la vida propia y de los hermanos.

Han evidenciado que «de ello debe desprenderse un cierto estilo de vida comunitaria», añadió el informador Catela, que es el director de la Oficina de Información de la Conferencia Episcopal Española.

En este sentido, monseñor José Trinidad González Rodríguez, obispo auxiliar de Guadalajara (México) recordó que «la justicia unida a la caridad a la que nos urge la Eucaristía nos proyectan a un amor activo, concreto y eficaz con cada ser humano».

Además de ahondar en estos aspectos, el Sínodo ya está preparando la comisión que se encargará de redactar el mensaje final.

Aparte de las intervenciones libres que se hacen entre seis y siete de la tarde y que ayer fueron 25, después de cada jornada sinodal se ha propuesto una novedad: habilitar espacios para la adoración eucarística tanto junto al Aula del Sínodo como en los alojamientos de los padres sinodales, que están en la Casa Santa Marta y en el Instituto Maria Niña, ambos en territorio vaticano.