El talón de Aquiles del preservativo

La castidad y la fidelidad mucho más eficaces

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ROMA, viernes, 30 marzo 2007 (ZENIT.org).- La Iglesia católica es criticada una vez más por su oposición a los preservativos.



El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, acusó hace poco a la Iglesia de hipocresía en este tema en un encuentro organizado por el ministro de sanidad del país, informaba Reuters el 12 de marzo.

La agencia informaba también de la respuesta del cardenal Eugênio de Araújo Sales, arzobispo retirado de Río de Janeiro, en la que manifestaba los problemas que plantea el programa de preservativos del gobierno en un artículo de periódico. La política de distribución masiva de preservativos, escribía, promueve una cultura de promiscuidad sexual.

Una declaración publicada por la comisión episcopal de familia y vida de Brasil también rechazó las acusaciones de Silva. La comisión insistía en la necesidad de educar a los adolescentes en principios morales buenos.

Los gobiernos de muchos países favorecen cada vez más la amplia distribución de preservativos en un intento de reducir los embarazos adolescentes y la extensión de enfermedades sexuales. A principios de año, en Escocia, se distribuyeron preservativos a niños de 13 años, informaba el 16 de enero el Evening News de Edimburgo.

El periódico informaba que los datos obtenidos gracias a la Ley de Libertad de Información revelaban que en el 2005 se repartieron gratis un total de 56.638 preservativos a chicos entre 13 y 15 años en Edimburgo y en zonas limítrofes.

Simon Dames, portavoz de la Iglesia católica en Escocia, comentaba el programa, indicando la inconsistencia de la política del gobierno que prohíbe fumar a los menores de 18 años, y sin embargo promueve la actividad sexual distribuyendo preservativos a los que todavía no han alcanzado la edad de consentimiento, 16 años, para mantener relaciones sexuales.

En Estados Unidos, una declaración conjunta del cardenal Edgard Egan de Nueva York, y del obispo de Brooklyn, Nicholas di Marzio, criticó a las autoridades de la ciudad por distribuir preservativos gratis el día de San Valentín, Associated Press informaba el 16 de febrero.

La declaración de los obispos afirmaba que la única forma de protegerse contra las enfermedades de transmisión sexual es a través de la abstinencia antes del matrimonio y de la fidelidad después de él.

Los responsables sanitarios de Washington, D. C., también distribuyeron 250.000 preservativos en antes del Día de San Valentín, informaba el 16 de febrero el Washington Post.

La postura de la Iglesia justificada
Según el cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, la abstinencia antes del matrimonio, al igual que la fidelidad entre los esposos, son con muchos los medios más eficaces para prevenir el Sida. El cardenal hizo estas observaciones en una conferencia sobre el sida en Roma, informaba Associated Press el 20 de diciembre.

Cada vez existen más evidencias que respaldan las declaraciones del cardenal. El 2 de marzo el Washington Post publicaba un amplio artículo examinando la experiencia con el sida de Botswana.

El periódico indicaba que algunos estudios apuntaban la práctica de tener sexo con múltiples parejas «como la fuerza más poderosa de propagación de una enfermedad asesina en un continente vulnerable».

El Washington Post citaba un informe de julio de expertos en Sida en la zona sur de África y de funcionarios que ponían «la reducción de parejas múltiples y ocasionales» como su primera prioridad para evitar la propagación del VIH. La región cuenta con el 38% de todos los infectados por VIH del mundo.

El artículo describía como Botswana ha seguido durante muchos años la política recomendada por los expertos internacionales de promover los preservativos y distribuir medicamentos antivirales. De nada ha servido. El índice de contagios por VIH en el país está entre los más acusados del mundo. Cerca del 25% de la población está actualmente infectada.

En Botswana nunca se han promovido seriamente campañas por la fidelidad, observaba el Washington Post, pero sí de preservativos. Se lanzó una campaña de 13,5 millones de dólares para promover el preservativo en el país, gracias al apoyo económico de la Fundación de Hill & Melinda Gates y a la empresa farmacéutica Merck. La suma gastada en la promoción de preservativos fue 25 veces superior a la gastada en programas de abstinencia.

«El aumento de índice del uso del preservativo no ha traído consigo un descenso en los índices de VIH», concluía el artículo. «Por el contrario, ambos índices han aumentado a la vez, hasta estar ambos entre los más altos de África».

Cambiar de comportamiento
Los expertos médicos están reconociendo cada vez más la importancia de modificar la forma de actuar de la gente, en lugar de programas basados en la distribución de preservativos.

El 11 de marzo de 2006, el British Medical Journal publicaba un artículo titulado: «Risk Compensation: The Achilles’ Heel of Innovations in HIV Prevention?» (Riesgo de Compensación: ¿El Talón de Aquiles de las Innovaciones en la Prevención del VIH?).

Escrito por un equipo encabezado por Michael Cassell, el artículo observaba que mientras las medidas farmacéuticas y otras pueden ayudar a reducir la extensión del VIH, pueden también inhibir el cambio a comportamientos más seguros al disminuir la percepción del riesgo entre las personas.

Las campañas de promoción de preservativos, combinadas con una reducción del riesgo percibido «pueden haber contribuido a aumentos en el uso no constante, lo que tiene un efecto protector mínimo, así como a un posible desprecio de los riesgos de tener múltiples parejas», comentaba el artículo.

Los autores también observaban que los estudios en algunos países occidentales muestran que la promesa de un aumento en el acceso a tratamiento antirretroviral «se ha asociado con un incremento significativo de los comportamientos de riesgo».

Antes de esta confirmación de la necesidad de cambiar de comportamiento sexual, ha habido un estudio llevado a cabo en la población rural de Zimbabwe entre 1998 y 2003. Un artículo titulado «Understanding HIV Epidemic Trends in Africa» (Entender las Tendencias Epidémicas del VIH en África), publicado el 3 de febrero del 2006 en la revista Science, informaba sobre los descubrimientos del estudio.

Los autores, Richard Hayes y Helen Weiss, escribían que se había logrado una reducción en el VIH gracias a los cambios en el comportamiento sexual. Los cambios implicaban retrasar el comienzo de la actividad sexual en los adolescentes y la reducción del número de compañeros sexuales ocasionales.

Un tema relacionado con el debate es la cuestión de la promoción de la abstinencia. Un artículo publicado en febrero en el Journal of Youth and Adolescence subrayaba las consecuencias negativas de comenzar las relaciones sexuales en una edad temprana.

El artículo, «Adolescent Sexual Debut and Later Delinquency» (Debut Sexual Adolescente y Delincuencia Posterior), de Stacy Armour y Dana Haynie, observaba que la cuestión de los efectos perjudiciales del sexo fuera del matrimonio es un punto de controversia sobre el debate de si promover o no la abstinencia. Hasta ahora, sin embargo, se ha investigado poco sobre el tema.

Armour y Haynie usaron datos del National Longitudinal Survey of Adolescent Health para examinar las interconexiones entre la edad de debut sexual y los problemas de delincuencia subsecuentes. El estudio cubría cerca de 12.000 estudiantes y los resultados se controlaron por variables como edad, raza y estructura familiar.

Entre las conclusiones del estudio estaba el descubrimiento de que la iniciación prematura de la actividad sexual aumenta el riesgo de delincuencia. Igualmente, retrasar la actividad sexual hasta más tarde «ofrece una efecto protector y reduce los riesgos de implicarse en la delincuencia subsiguiente». Los efectos negativos y positivos van más allá de la adolescencia y persisten en la edad adulta.

Una solución sostenible
La importancia de una solución basada en una visión completa de la persona humana fue el tema de un mensaje publicado por los obispos africanos para la última jornada mundial del sida el pasado 1 de diciembre.

El documento fue publicado por el Catholic Information Service for Africa, el 21 de noviembre, y firmado por el arzobispo de Abuja, Nigeria, presidente del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar.

«Nosotros los obispos católicos de África animamos a todos a considerar las causas más profundas de la pandemia», declaraba. El problema no es sólo médico o técnico, sino que implica temas morales más profundos. Además del compromiso de la Iglesia de proporcionar cuidados sanitarios a quienes están enfermos, la declaración apuntaba la necesidad de predicar el mensaje del Evangelio.

«Puesto que la misión de la Iglesia es dirigirse a la persona completa en todas las dimensiones de la vida, sentimos la responsabilidad especial de revitalizar los sólidos valores morales de nuestras sociedades», añadía el documento. «Esto es lo que nos llevará a una solución verdadera y sostenible del sida en África».

Por el padre John Flynn