El tema de la vida, uno de los ejes de la Conferencia de Aparecida

Explica el arzobispo de Aparecida, monseñor Raymundo Damasceno Assis

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APARECIDA, viernes, 4 mayo 2007 (ZENIT.org).- La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que se celebrará en el Santuario de Aparecida, Brasil, del 13 al 31 de mayo, gira en torno a tres ejes: el discipulado, la misión y la vida.



«Son como los hilos conductores de los trabajos de esta V Conferencia», afirma el arzobispo de Aparecida, monseñor Raymundo Damasceno Assis.

Al explicar a Zenit el tema de la vida dentro de la V Conferencia, el arzobispo afirma: «Cuando nosotros hablamos de vida, no hablamos sólo de vida espiritual, no sólo de vida sobrenatural, de Gracia, es decir de vida de comunión con la Santa Trinidad, sino que hablamos también de la vida en su sentido natural, humano».

«Esta vida, que es regalo de Dios, debe ser acogida, respetada, defendida desde su inicio hasta su término natural», subraya.

Según monseñor Damasceno, esta vida debe ser vivida con dignidad, con todas las condiciones requeridas por la dignidad de un hijo e hija de Dios.

«Por tanto -subraya-, supone todo aquello a lo que la persona tiene derecho para una vida digna: la educación, el trabajo, la salud, la vivienda, el empleo, el salario justo, entre otros factores».

Monseñor Damasceno explica que las Conferencias Generales orientan los trabajos pastorales y evangelizadores de la Iglesia en América Latina para los años siguientes a las mismas.

«Todas las Conferencias Episcopales, tras las Conferencias Generales, procuran aplicar sus orientaciones a las directrices de acción evangelizadora», afirma.

Según el arzobispo, a su vez, las diócesis procuran, en sus planes pastorales, aplicar también esas directrices.

Y es que «todas las conclusiones tienen una incidencia muy fuerte en la vida concreta de las iglesias en nuestro continente», constata.

Monseñor Damasceno expresa también a Zenit que la función principal del Papa, al acudir a Brasil para inaugurar la V Conferencia, es confirmar en la fe de Jesucristo a los fieles de la Iglesia.

«El Santo Padre viene ciertamente a hacer más profunda la comunión entre los obispos y el sucesor de Pedro. Y también a profundizar la comunión entre nuestras Conferencias Episcopales con la Iglesia universal», dice el prelado.

«La eficacia de la misión y del trabajo de la Iglesia depende de esa comunión de la Iglesia. Una comunión que se da por obra del Espíritu Santo y en la diversidad de los dones y de los carismas que Él mismo distribuye en su Iglesia», subraya el arzobispo anfitrión de la V Conferencia.

De acuerdo con monseñor Damasceno, la Conferencia General es de América Latina: «Por eso nos reunimos como obispos de América Latina, porque tenemos problemas en común, desafíos en común. Y por eso las respuestas son también de conjunto».

«Tenemos que estar muy atentos y abiertos a la voluntad de Dios, aquello que Él nos quiere decir a través de la Iglesia que se reúne en Aparecida».

«La Iglesia se congrega aquí bajo la acción del Espíritu Santo, en comunión con sus pastores y con la cabeza del colegio episcopal, que es el Papa. Quiere estar atenta a lo que Dios quiere decir hoy a América Latina y responder a esos desafíos que se nos presentan hoy», confirma el arzobispo.