El último día en Roma

El papa tiene en su corazón a América Latina

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Por Paloma Rives, enviada especial

ROMA, miércoles 4 abril, 2012 (ZENIT.org).- El último día en Roma, luego de regresar en el vuelo papal, fuimos a las oficinas del Osservatore Romano, para buscar las fotografías donde quedaron plasmados los momentos del encuentro de Zenit con el papa Benedicto XVI.

Luego caminamos por Borgo Sant'Angelo hacia la sala de prensa de la Santa Sede y allí reunirnos con parte del equipo de ZENIT y despedirnos. Reflexiono en esos momentos sobre las grandes bendiciones que Dios nos ha permitido por esta colaboración directa, con un equipo en todo el sentido de la palabra.

Todos y cada uno, en diferentes partes del mundo, unidos por servir a través del periodismo. Todos en la misma frecuencia de hacer el esfuerzo, donar la experiencia y lo que se requiera para entregar diariamente “el mundo visto desde Roma”. ¡Qué maravilloso ser un grano de arena en ese mar de fortalezas y acciones del Zenit Team!

Continuamos nuestro camino y no muy lejos pudimos observar un claro ejemplo de quien se entrega diariamente en sus responsabilidades. Un testimonio vivo de que, aún con los mas altos compromisos, existe lugar para la cortesía, la amabilidad; en sí, para la caridad: era el padre Federico Lombardi.

Con su portafolio negro en una mano, cruza tranquilamente la calle con la sencillez y seguridad que le caracteriza. Se dirige a su oficina con pasos firmes, pero tranquilos. Se pudiera decir que incluso disfrutando de lo que, en sus niveles de compromisos diarios, se le podría llamar un breve paseo.

Inmediatamente salimos a su encuentro y con su mirada indica reconocernos. Buon giorno, padre! ¡Qué gusto encontrarlo! Sonríe y responde el saludo amablemente.

Después del intercambio de señales de cortesía, nos disponemos a preguntarle, preparando todo para grabar su respuesta. En su actitud, se puede leer algo así como: "¿No acabó ya el viaje apostólico?"... 

Nos reímos y obtenemos la exclusiva preguntándole: ¿Padre, qué conclusiones tiene del viaje del papa a México y Cuba?

El padre Lombardi, en perfecto español nos responde: –“Bueno, fue un muy buen encuentro entre el papa y los pueblos que ha visitado, México y Cuba. Fue un encuentro con todos los latinoamericanos y esto es algo muy importante en este pontificado, después del viaje en Brasil en Aparecida. Los católicos de Latinoamérica lo esperaban mucho. Es otro viaje que demuestra que el papa tiene en su corazón a Latinoamérica. Este fue verdaderamente un viaje muy importante en el equilibrio de los viajes del Pontificado”.

Y seguimos conversando:

-En México se comenta mucho sobre esto: ¿existió un cambio en Benedicto XVI del primer, al último día del viaje?

-¡Naturalmente!, fue una experiencia muy positiva la de esta acogida, nos dice. El papa es muy sensible, y reacciona mucho a las demostraciones de cariño que recibe. Esto ayuda a intensificar su expresión de amor, de atención por la participación hacia el pueblo. Hay una dinámica, es verdad, y esto es en todos, también en el pueblo que lo acoge.

-¿Cómo regresó Su Santidad?

-Está bien. Naturalmente fue un viaje largo pero todo estuvo bien. Pudo realizar aquello que estaba en el programa, y sus discursos estaban muy claros. En el último día tuvo el encuentro con el comandante Fidel, que no estaba en el programa, y que fue intenso y cordial. El papa estuvo totalmente presente y activo, y muy envuelto en el tema hasta el último minuto.

…Ya estamos en el umbral de la puerta que conduce a sus oficinas. Terminó la entrevista. El padre Federico Lombardi, sacerdote jesuita, continúa sonriendo. Seguramente recuerda cuando trabajó para la revista La Civiltà Cattolica y por ello es tan accesible. Él conoce los pormenores de nuestro trabajo, los ha realizado durante años no solo para la prensa escrita, sino también en la radio y televisión vaticanas.

Ese fue el último día en Roma, lo sabe, y se despide caballerosamente.