El valor del sacrificio cuaresmal en la probada comunidad cristiana de Sri Lanka

Explica la Conferencia Episcopal del país

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COLOMBO, martes, 27 febrero 2007 (ZENIT.org).- En un momento en que todo Sri Lanka atraviesa enormes dificultades, también bélicas, la Conferencia Episcopal del país llama esta Cuaresma a los cristinos a aliviar, a su vez, los sufrimientos de sus compatriotas.



En un mensaje -firmado por monseñor Joseph Vianney Fernando, obispo de Kandy, y por el obispo auxiliar de Colombo, monseñor Marius Peiris (presidente y secretario, respectivamente, del organismo eclesial)- se recuerda que este tiempo litúrgico, «período de arrepentimiento y de lucha contra el mal, llega cuando todo el país atraviesa tiempos de inmensa dificultad con aflicciones de diverso tipo, a la vez dramáticas y desgarradoras».

Se trata de «una verdadera experiencia de sufrimiento» que «nos recuerda –escriben los prelados- al Señor en la Cruz, quien recorrió el camino de la pasión hasta el Gólgota, donde ofreció el sacrificio supremo de la vida para salvar a la humanidad pecadora de la esclavitud del mal y del pecado».

«Las continuas historias de angustia, soledad, desplazamiento de un gran número de nuestros compatriotas, y a la vez las infelices víctimas de opresión, odio y violencia nos recuerdan la historia de la Pasión y de la muerte del Señor Jesucristo, nuestro Salvador», que trae los dones «del perdón, de la reconciliación, de la paz», subrayan.

El episcopado del país (según recoge la agencia del Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras «AsiaNews.it») se remite al Mensaje del Papa para la Cuaresma 2007, en el que Benedicto XVI invita a que «miremos a Cristo traspasado en la cruz».

Escribe el Papa en su mensaje que «contemplar “al que traspasaron” nos llevará a abrir el corazón a los demás, reconociendo las heridas infligidas a la dignidad del ser humano; y nos llevará, en especial, a luchar contra toda forma de desprecio de la vida y de explotación de la persona, y a aliviar los dramas de la soledad y del abandono de muchas personas».

En este contexto, de acuerdo con el episcopado de Sri Lanka, los cristianos del país están llamados a contribuir a aliviar los inenarrables sufrimientos de sus conciudadanos y a hacer cuanto sea posible por erradicar las causas de odio, avidez, desconfianza, intolerancia, injusticia, motivos de la miseria que se padece.

«El Señor llama a cada uno a actuar con justicia, a amar con ternura y a caminar con humildad junto a Él», señalan los prelados.

Invitan además a los fieles a observar, durante la Cuaresma, los tradicionales actos de devoción, de forma que sea éste «un tiempo de profunda conversión del corazón y de oración por la liberación del país de la guerra».

«Hagamos todo lo posible por animar el espíritu de conversión y de reconciliación de nuestros vecinos», exhortan.

«Que las sagradas llagas de Cristo sean refugio en este tiempo de dificultad y traigan a todos la sanación que necesitamos para nuestras heridas y nuestros males», concluyen.

Los firmantes del anterior mensaje, profundamente preocupados por el drama diario de los civiles atrapados en el fuego cruzado entre el ejército y la guerrilla tamil, hace sólo un mes que alzaron igualmente su voz por los inocentes y reclamaron pasos decididos hacia la paz.

Evidenciaron la consternación del episcopado del país por los muchos asesinatos, desapariciones y secuestros que se perpetran en el territorio, sometido a una espiral de violencia por las continuas violaciones del «alto el fuego» acordado hace cinco años, tras dos décadas de choque, entre el gobierno de Sri Lanka y los rebeldes separatistas tamiles (LTTE, «Tigres para la Liberación de la Patria Tamil»).