El Vaticano a la ONU: Las armas nucleares son hoy incompatibles con la paz

Monseñor Martino interviene ante la Comisión sobre desarme

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NUEVA YORK, 2 octubre 2002 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha explicado ante las Naciones Unidas que en estos momentos no hay justificación moral alguna para las doctrinas militares y políticas que promueven la proliferación o el almacenamiento de armas nucleares.



Al tomar la palabra este martes ante el Comité de la Asamblea General sobre el desarme completo y global, el arzobispo Renato R. Martino, jefe de la delegación vaticana, manifestó la preocupación de la Iglesia por el estancamiento que experimenta hoy el proceso de desarme.

«No son aceptables moralmente las doctrinas militares que implican la permanencia de armas nucleares», afirmó monseñor Martino, quien en ese mismo día fue nombrado por el Papa Juan Pablo II presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz.

«Son incompatibles con la paz que buscamos para el siglo XXI, no pueden ser justificadas --recalcó--. Estas armas son instrumentos de muerte y destrucción».

«La Santa Sede está convencida de que en materia de armas nucleares, la prohibición de los ensayos y del ulterior desarrollo de estas armas, el desarme y la no proliferación están íntimamente ligados y de que este objetivo debe alcanzarse lo antes posible bajo controles internacionales efectivos», afirmó.

La Santa Sede ha adherido tanto al Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT, por sus siglas en inglés) como el Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares.

Si bien en años anteriores se había dado con mucho trabajo un movimiento favorable a la eliminación de estas armas, Martino constató que estas esperanzas se han desvanecido en el año 2002, en el que las potencias nucleares han anunciado que no adherirán a estos acuerdos.

Según el representante vaticano «las antiguas políticas de disuasión nuclear, que prevalecieron en tiempos de la Guerra Fría, deben dejar lugar ahora a medidas concretas de desarme, basadas en el diálogo y en la negociación multilateral, valores esenciales del proceso de desarme».

Los tratados internacionales que apuntan hacia este objetivo, añadió, se convierten de este modo en promotores de «la cultura de la vida y de la paz, que se basa en los valores de la responsabilidad, de la solidaridad y el diálogo», concluyó.

En su intervención el representante papal insistió asimismo en la prohibición de las armas biológicas y químicas, e exigió la creación de instrumentos adaptados para que se respeten y se controle la aplicación de los tratados internacionales al respecto.

Subrayó también la necesidad de reforzar las actuales medidas orientadas al promover el desarme y la venta ilícita de armas de pequeño calibre.