El Vaticano en la ONU: Sin negociación no hay futuro en Tierra Santa

Declaraciones del arzobispo Diarmuid Martin, observador en Ginebra

| 472 hits

GINEBRA, 8 abril 2002 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha apoyado en la Comisión de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos el envió de una misión a Israel y los Territorios Ocupados para verificar la situación humanitaria, sin perder de vista que la solución final será el regreso a la negociación.



Lo ha anunciado este lunes el arzobispo Diarmuid Martin, observador permanente de la Santa Sede ante la Sede de la ONU en Ginebra, en declaraciones ante los micrófonos de Radio Vaticano.

El viernes pasado, la Comisión tuvo una sesión especial dedicada a la falta de respeto de los derechos humanos en los Territorios Ocupados. «Tras un debate larguísimo, con la intervención de unos veinte países, entre los que se encontraba la Santa Sede, se decidió enviar una misión especial», revela el prelado.

La delegación estará guiada por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, la señora Mary Robinson, y tendrá como objetivo verificar sobre el terreno la situación y presentar a la Comisión un detallado informe. «Deberían partir estos días --aclara el arzobispo--; todo depende de la acogida que se les dé sobre el terreno».

En la discusión del viernes, hablaron ante todo los representantes de Israel y de la Autoridad Palestina. Después tomaron la palabra otros delegados nacionales para denunciar la falta de acceso al derecho a la alimentación, a los servicios sanitarios sobre todo en casos de emergencia...

Muchos países hablaron de la falta de movilidad en que se encuentra Yasser Arafat, jefe de la Autoridad Palestina, así como del problema del terrorismo.

«La Santa Sede afirmó explícitamente que es legítimo para la ONU verificar la situación de los derechos humanos, y que es importante seguir adelante para llegar a una negociación», aclara monseñor Martin.

«Para mí está muy claro que el futuro de los pueblos de Oriente Medio está en encontrar la manera de vivir juntos en el respeto mutuo. Tarde o temprano, se sentarán en torno a una mesa. La pregunta es: ¿por qué esperar? ¿Por qué tiene que haber todavía muertos?», se pregunta el representante papal.

En definitiva, añade, «¿por qué envenenar la esperanza del futuro con actos que hoy están inspirados por el terror y la represalia?».

Monseñor Martin concluye sus declaraciones revelando que Estados Unidos y la Unión Europea están destinando ya fondos para afrontar la emergencia humanitaria: «El problema es que mientras no haya seguridad sobre el terreno será difícil afrontarla. Y las noticias que llegan son preocupantes».