El Vaticano ilustra en la Liga Árabe su posición sobre Jerusalén

Un representante del Papa en el encuentro que tiene lugar en El Cairo

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EL CAIRO, 3 septiembre (ZENIT.org).- Entre el domingo y el lunes, se reúne en El Cairo el Consejo de la Liga Árabe, dedicado, según han explicado fuentes de la misma organización, a discutir sobre el futuro estatuto de Jerusalén, la cuestión más delicada en estos momentos en el proceso de paz en Oriente Medio.



En el encuentro, participan los 22 ministros de Asuntos Exteriores de los Estados árabes asociados a la Liga, alianza política, económica y militar instituida en 1945 con el objetivo de coordinar las actividades de estos países y de dirimir controversias.

Por primera vez en la historia de la institución, en las sesiones participará un observador de la Santa Sede. El delegado del Papa en esta reunión árabe será el arzobispo Paolo Giglio, nuncio apostólico en la República Árabe de Egipto. En declaraciones a «Radio Vaticano», monseñor Giglio ha explicado que el Vaticano mantenía hasta ahora relaciones con muchos países árabes, «que consideramos como amigos». Ahora bien, hasta ahora nunca había habido un representante de la Santa Sede ante la Liga Árabe.

Monseñor Giglio participará como «observador». No tendrá derecho a voto. Ahora bien, el encuentro le ofrecerá la oportunidad para establecer contactos con los representantes de estos países y «explicar cuál es la opinión de la Santa Sede sobre el espinoso problema de Jerusalén».

El Vaticano pide que la Ciudad Santa cuente con un «estatuto especial» garantizado por la comunidad internacional para preservar no sólo la libertad de culto, sino también el libre acceso a los lugares sagrados para los creyentes en las tres grandes religiones monoteístas: judíos, musulmanes y cristianos.

Ahora bien, esta propuesta del Vaticano no es política y no quiere meterse en cuestiones de soberanía territorial, cuestión que, como ha explicado el arzobispo Jean-Louis Tauran, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados (comúnmente conocido como «ministro» de Asuntos Exteriores de la Santa Sede), tiene que ser resuelta por las negociaciones que tienen lugar entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina.