El Vaticano organiza un congreso sobre el mundo del circo

Iniciativa del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 13 diciembre 2004 (ZENIT.org).- Este lunes se inauguró el VII Congreso internacional de la pastoral de profesionales del circo y ferias, promovido por el Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.



En el encuentro, que lleva por tema «Acoger a los profesionales del circo y de las ferias: de la diversidad a la convivencia de las diferencias», participan unas cien personas entre obispos, religiosos y laicos de varios países de Europa, Estados Unidos, Chile y México.

En el congreso algunos artistas de circo de fama internacional están ofreciendo su testimonio cristiano en el ambiente de trabajo.

Tras la inauguración del seminario por parte del presidente del dicasterio, el cardenal Stephen Fumio, han intervenido el presidente de la Comisión Episcopal Italiana para las Migraciones, el obispo Lino Belotti; el profesor de la Facultad de Teología de Italia Septentrional, monseñor Bruno Maggioni; el sacerdote francés Dominique Joly y el español Sergio Ferrera Varela.

El jueves 16 de diciembre, los participantes tendrán una audiencia con Juan Pablo II.

El arzobispo Agostino Marchetto, secretario Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, explicó este sábado a los micrófonos de «Radio Vaticano» que el Congreso busca estudiar «el tipo de acogida que la Iglesia local, la comunidad católica, y la parroquia, pueden ofrecer a estas personas que están de paso, continuo cambio».

Esta acogida, subrayó, «debe saber apreciar los valores que caracterizan a estas personas y debe tratar de facilitar la convivencia entre las diferentes culturas, religiones, así como mentalidades y costumbres».

El prelado ha puesto como ejemplo el caso de cuatro religiosas que en Estados Unidos acompañan a los circos, «viven en las caravanas, y crean con su presencia una comunidad de oración».

Estas mujeres, añade, «son testigos de fe y de amor de Cristo en un ambiente de trabajo, de espectáculo, en el que se dan ansias, inseguridades, en medio del constante movimiento. La presencia de las religiosas facilita el naturalmente el ministerio de los capellanes».

De hecho, una de estas religiosas, nacida en una familia profesional del mundo del circo, está participando en el congreso.