El viaje del papa, un gran consuelo para México

Historias en el camino de Benedicto XVI a América Latina

| 2246 hits

GUANAJUATO, miércoles 7 marzo 2012 (ZENIT.org).- Poco a poco, se acerca la fecha de la primera visita de su santidad Benedicto XVI a América Latina. Iniciará en México y los preparativos avanzan conforme lo planeado. Todos los detalles empiezan a ser el tema de conversación entre el pueblo mexicano.

El presidente de la Conferencia Episcopal de México, presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y arzobispo de Tlalnepantla, monseñor Carlos Aguilar Retes, comparte el gozo y la alegría de la Iglesia católica en este país: “…la sola presencia del santo padre es un gran consuelo para nuestro pueblo. El pueblo de México es un pueblo que siempre ha amado a la figura del papa. Se le entregó –sin conocerlo- desde la primera vez que vino Juan Pablo II en 1979, porque veían en él ¡al papa! y esto… va a suceder de nuevo (…) al papa Benedicto XVI en su primer viaje a México.”

Monseñor Aguilar Retes añade: “…será para el pueblo creyente una experiencia muy fuerte, en particular en el contexto actual por el que el país está atravesando con luchas, conflictos, narcotráfico. Los mexicanos esperan del papa palabras de aliento --afirma--. Benedicto XVI viene como vicario de Cristo y por lo tanto para la vida de la Iglesia será un impulso para continuar en la misión”

Y es que el camino de su santidad Benedicto XVI por Latinoamérica, iniciará el 23 de marzo próximo cuando pise tierras mexicanas en León, Guanajuato.

Serán un poco más de 38 kilómetros los que recorrerá el santo padre en su primer día de visita por México además de realizar cinco paradas en diferentes puntos de esa ciudad.

Al llegar al aeropuerto internacional, el sucesor de san Pedro realizará un recorrido en el “papamóvil” y --para ello- más de 125.000 voluntarios estarán colaborando en la realización de vallas humanas. Al respecto, monseñor José Guadalupe Martín Rábago, arzobispo de León, declara: -“Estos muchachos y personas mayores que van a colaborar tienen que tener una preparación primero espiritual y después técnica”.

Monseñor Martín Rábago señala la importancia de la visita del papa Benedicto XVI: “Los preparativos han ido en la línea de catequesis a la población para que comprenda el significado evangelizador de la visita del papa”

Pero no solo la ciudad de León se prepara, también la ciudad de Guanajuato vibra por esta visita pastoral. Precisamente desde ese bello rincón mexicano, entregamos esta historia.

Melba Rubio es guanajuatense y su familia se dedica al sector de restauración desde hace cuatro décadas. Para llegar a ella, recorremos uno de los parques más hermosos: el Jardín de la Unión.

Ahí, en su restaurante, recibe nuestra breve visita con una sonrisa.  

¿Está contenta con la visita de su santidad? Al escucharnos, Melba no puede dejar de expresar asombro por lo sencillo de la pregunta y sin vacilar responde: -“¡Imagínate! Ser una ciudad pequeñita que ha sido designada para que venga el papa”. Sonríe con ternura y sigue: “Una emoción muy grande de que venga y esté con nosotros. ¡Todo nuestro pueblo unido! Y lo podremos ver”.

Nuestra entrevistada hace una pausa y su rostro parece un poco mas serio: “Tu sabes… las noticias de todo el país, el escenario adverso... pero ahora –muestra nuevamente su alegría en el rostro- cambió nuestra plática de ser devastadora a una plática de esperanza”.

La vemos emotiva y preguntamos: Melba, ¿que frutos espera como resultado de la llegada del santo padre?

Melba se sonroja por el esfuerzo que realiza en el contener las lágrimas que están a punto de bañar su rostro y --tajante- responde: “¿Has rezado alguna vez la magnífica?… --hace una pausa cuando se asoma el llanto y continúa--: “Glorifica mi alma al Señor y mi espíritu se llena de gozo al contemplar la bondad de Dios mi salvador…”.

Tomo su mano, sube la mirada y recuerda cuando fue a ver al papa Juan Pablo II a San Juan de los Lagos: “Cuando íbamos caminando a San Juan la carretera no era suficiente ¡y eso que es de ocho carriles! Cuando toda la gente estaba en su lugar, cuando llegó su santidad, se escuchó un grito de emoción muy fuerte, ¡uno solo! ¡Enorme! ¡Tremendo!.

En ese instante, la mirada de Melba nos recuerda la plenitud de las almas empapadas de Dios. Ella en silencio medita un poco su última intervención en la conversación y después de un profundo suspiro asegura: “Es como una pausa, es como sanar todo lo que nos pueda dañar porque es muy diferente rezar todos en un mismo idioma… todos en un mismo lugar. Toda América Latina. Es un llamado que el papa hace para que la gente regrese a nuestros valores, es un llamado a reunirse en un pueblito… llamado Guanajuato”

Por Paloma Rives

Enviada especial