El Viático ha caído en desuso en algunos ambientes por miedo a la muerte

Según constata el cardenal Lozano Barragán

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MURCIA, 11 de noviembre de 2005 (ZENIT.org-Veritas).- El cardenal Javier Lozano Barragán, presidente del Consejo Pontifico para la Pastoral de la Salud, constata que en algunos ambientes secularizados se ha olvidado el Viático por miedo a la muerte.



El purpurado mexicano hace esta constatación en la conferencia que ha preparado para el primer Congreso Eucarístico Internacional Universitario celebrado en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) hasta este domingo.

En la intervención, que al no poder pronunciar personalmente leyó el obispo Cipriano Calderón, vicepresidente emérito de la Comisión Pontificia para América Latina, constata que «muchos han dado en pensar que llamar al sacerdote para la Unción de los Enfermos y para que les lleve el Viático, es poco menos que llamar al sepulturero».

El cardenal justifica esta actitud diciendo que «se tiene gran miedo de la muerte, y por supuesto de aquello que significa la aproximación a ella».

De este modo, afirmó, algunos ven el Viático, la administración del sacramento de la Eucaristía a enfermos que están en peligro de muerte, como «el prólogo a la oscuridad de la muerte», «algo que hiere la sensibilidad educada del hombre de hoy».

Y sin embargo, constató el purpurado, en el Viático, «se recibe la medicina para vencer la muerte con la irrupción máxima de la vida».

Según el cardenal Lozano Barragán, la Eucaristía recibida como Viático es la «unión entre los antecedentes dolorosos de toda la vida que preludian la muerte y la misma muerte con los padecimientos y la muerte de Cristo»

«En la Eucaristía recibida como Viático nos encontramos en plena e íntima unión con Cristo que muere cada una de nuestras muertes, pero que no las muere en la tiniebla del aniquilamiento sino en la luminosidad de la resurrección», afirmó.

«El Viático es Cristo muerto y resucitado, es la plenitud de los tiempos para cada uno de nosotros en la muerte, no una muerte temida y rechazada, sino una muerte amorosa de configuración con el Señor Jesús muerto y resucitado», aseguró.

«El Viático es el garante definitivo de la paz para cada uno de nosotros al morir, pues precisamente esto es la paz: la tranquilidad en el orden», concluyó.