Elección del abad general de los cistercienses

Don Mauro-Giuseppe Lepori afronta numerosos desafíos

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ROMA, lunes 13 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- El padre abad de Hauterive, en Suiza, don Mauro-Giuseppe Lepori, fue nombrado abad general de la orden cisterciense (de observancia común) el pasado 2 de septiembre por el capítulo general de los abades y abadesas de todas las casas de la orden, reunido en Rocca di Papa, cerca de Roma.

Don Mauro sucede al catalán Mauro-Daniel Esteva i Alsina, en el cargo desde 1995 hasta este año, quien se retira por razones de edad.

Nacido en Canobbio (Tessin) en 1959, el nuevo superior general de los cistercienses entró en la Abadía de Hauterive en 1984. Pronunció sus primeros votos monásticos en 1986 e hizo su profesión solemne en 1989.

Ordenado sacerdote el 10 de junio de 1990, don Maurio ocupó el cargo de maestro de novicios hasta su elección como 59º abad de Hauterive el 16 de mayo de 1994. Recibió la bendición abacial el 29 de junio de 1994.

Licenciado en Filosofía y en Teología en la Universidad de Friburgo (Suiza), se dio a conocer por la publicación de varias obras y artículos traducidos a diversas lenguas, así como por sus conferencias dirigidas a diversos públicos, la prédica de retiros, su talento para la acuarela y por diversos servicios realizados a la congregación y a la orden, así como a la diócesis.

Como superior general de la orden, explica el prior de la abadía de Hauterive, Henri-Marie Couette, el padre Mauro tendrá la tarea de “garantizar la unidad de la orden y concretar mejor su comunión visible, pero también de insuflar un 'aliento espiritual'”, informó el periódico Libération.

Además del trabajo administrativo de la dirección de la orden, el nuevo padre abad tendrá que trabajar en la reunificación de las dos ramas cistercienses, la de la “común observancia”, a la que pertenece la abadía de Hauteriva, y la orden cisterciense de la “estrecha observancia" (trapenses).

Según datos del 2009, la orden cisterciense de la “común observancia” incluye 122 casas y más de 1.900 monjes y monjas en el mundo, mientras que la orden cisterciense de “estrecha observancia” cuenta con 175 casas y unos 3.600 religiosos, entre hombres y mujeres.

En 1998, con motivo de los 900 años desde que el abad Roberto de Molesmes se instalara en Cîteaux, en Borgoña (que dio origen a la orden del Císter), el papa Juan Pablo II lanzó un llamamiento a la reunificación de las dos ramas cistercienses.

El nuevo superior general tendrá otro importante desafío: el envejecimiento de las comunidades y la falta de vocaciones en Europa.

Como es tradición, don Mauro asumió el cargo inmediatamente y se une a la casa generalicia, en Roma.