Elisabetta Piqué: 'Estos meses de pontificado son un milagro para la Iglesia'

Entrevista con la vaticanista argentina sobre el Santo Padre, a quien conoce desde hace más de una década

Madrid, (Zenit.org) Iván de Vargas | 960 hits

La periodista argentina y corresponsal del diario 'La Nación' en Italia, Elisabetta Piqué, presentó ayer en Madrid su libro 'Francisco. Vida y revolución' (publicado por La Esfera de los Libros en España), en un encuentro en el que estuvo acompañada por Paloma Gómez Borrero, una de las vaticanistas con más experiencia.

En esta entrevista con ZENIT, Piqué retrata al Pontífice argentino, a quien conoce desde hace más de una década, como un hombre humilde y de profunda oración. Y asegura que la elección de este Papa venido del 'fin del mundo' está suponiendo una auténtica "revolución" para la Iglesia.

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Usted adelantó el mismo día de la elección que el cardenal Bergoglio podía ser "la sorpresa". ¿En qué se basó?
-- Elisabetta Piqué: Lo cuento en el libro. ¿En base a qué? Muchos pensaban: ‘Bueno, porque lo conoce’. No, absolutamente no. Tenía datos concretos. Y también gracias a mi marido, que es vaticanista. Por un lado,  me había enterado que, en la Congregación del 7 de marzo, había hecho un ‘speech’ que había fulgurado a los demás cardenales. Decía lo que está diciendo desde que comenzó el pontificado: basta de autorreferencialidad de la Iglesia; la Iglesia tiene que salir hacia las periferias, no estar más encerrada. Ese discurso fulguró a los cardenales. Por otro lado, había un sentimiento muy anti italiano por todo el escandalo del ‘Vatileaks’ de los meses anteriores. Por ultimo, él era alguien conocido, porque en el conclave de 2005 había sido el segundo más votado. Sumé todos estos elementos, hice cuentas --vi que entraba con un paquete de 30 votos, que no era poco-- y tuve en cuenta que, a diferencia del conclave de 2005, no había un candidato fuerte como en su momento había sido Joseph Ratzinger. Se hablaba de Scola y Scherer, pero en realidad ninguno de los dos convencía.

¿Esperaba que el papa Francisco le llamara por teléfono al día siguiente de ser elegido? ¿Cómo vivió ese momento?
-- Elisabetta Piqué: Esperaba que en algún momento me llamara, pero jamás pensé que lo haría ni 12 horas después. Sentí realmente una felicidad inmensa. Era una persona que había sido elegida papa, pero que no había cambiado. Seguía siendo el mismo. Fue fantástico.

Tras su designación, ¿ha notado algún cambio en su forma de ser? 
-- Elisabetta Piqué: Seguramente sí. Por un lado, es la misma persona y todos los que le conocen de Buenos Aires ven que hace las mismas cosas con los limites que ahora tiene, porque es el Papa. Trata de seguir igual, hace las mismas cosas. Se nota en esa cercanía. Realmente lo vemos todos los miércoles. Al final de la audiencia general saluda a los VIP, pero después se pasa horas saludando al enfermo, al desfigurado…  Por otro,  hay una transformación en él. Está energía que tiene, con 77 años, le hace parecer más joven. Parece que ha rejuvenecido 10 años. Él era un hombre que estaba listo para jubilarse. En el libro también lo cuento. Tenía lista la habitación 13 del hogar sacerdotal para retirarse. Llega a Roma y, de repente, es elegido jefe de la Iglesia. Él lo dice siempre: ‘Me siento muy en paz’. A los que ve, les transmite paz más allá del desafío inmenso que tiene. Hay que recordar que el toma una Iglesia en un momento complicado. 

 ¿Qué rasgos destacaría de su personalidad?
-- Elisabetta Piqué: Humildad, perfil bajo. Es un hombre de profunda oración y, al mismo tiempo, un hombre de gobierno.

Hay quien considera que el actual Pontífice ha provocado un 'tsunami' en la Iglesia. ¿Cuál es su valoración al respecto? 
-- Elisabetta Piqué: Tsunami, revolución… Lo podemos llamar como queramos, pero es evidente. No se trata de marketing, lo dicen las estadísticas. Lo vemos en este año, que se ha cuadriplicado la gente que va al Vaticano a escucharlo; en los fieles, que van a los templos, y en quienes se han alejado de la Iglesia, que ahora regresan porque hay un mensaje de vuelta a lo esencial. Se trata de un mensaje de humildad y austeridad. Un mensaje también de conversión y de denuncia de esa auterreferencialidad y de ese clericalismo, que hicieron que la Iglesia estuviera más alejada de la gente.

¿Qué les diría a quienes opinan que la forma de actuar de Francisco es fruto de una estrategia de marketing?
-- Elisabetta Piqué: Su popularidad reside en su autenticidad. Es tan evidente que no hay ninguna estrategia. Es él mismo y la gente se da cuenta. No es como otros líderes que tienen que estar practicando el discurso frente a las cámaras. Él es auténtico y la gente se da cuenta. 

¿Cómo valora estos meses de pontificado?
-- Elisabetta Piqué: Creo que para la Iglesia son un milagro. Ya lo decíamos antes: el balance no puede ser más positivo. Es un papa que ha revitalizado la Iglesia y ha comenzado su renovación cuando se encontraba de capa caída. Además es escuchado por los lideres de todo el mundo, que ahora hacen cola para ir a verlo.

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de este papa venido del 'fin del mundo'?
-- Elisabetta Piqué: Me llama la atención todo. Todos los día es noticia. Aunque le conocía, me sigue sorprendiendo su fuerza. Esta naturalidad y esta paz con la que ha asumido una responsabilidad inmensa.

¿Cuál cree que es el mensaje más relevante del Santo Padre?
-- Elisabetta Piqué: Destacar que muchos dicen: ‘Los gestos, los gestos’. Creo que no son gestos, son actos. Él atrae, porque predica con el ejemplo. La revolución empieza desde el momento que elige llamarse Francisco, que es el santo de los pobres. Un santo que se despoja de sus riquezas. Todo un mensaje.