En el 2013 fueron asesinados en el mundo 23 agentes pastorales

Casi todos sacerdotes, el doble que en el año anterior. Siete en Colombia y cuatro en México

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 898 hits

 Según las informaciones recogidas por la Agencia Fides, en el año 2013 han sido asesinados en el mundo 22 agentes pastorales (en su mayor parte sacerdotes), casi el doble respecto al precedente año 2012 en el fueron 13.

Durante la noche entre el 31 de diciembre de 2013 y el 1 de enero de 2014 ha sido asesinado además el p. Eric Freed, párroco en Eureka, California: la policía está investigando para aclarar las causas y la forma del homicidio. Por quinto año consecutivo, el número más elevado de agentes pastorales asesinados se ha registrado en América Latina, con Colombia en el primer puesto de la lista. 


En el 2013 han muerto de forma violenta 19 sacerdotes, 1 religiosa, 2 laicos. Según la repartición continental, en América han sido asesinados 15 sacerdotes (7 en Colombia; 4 en México; 1 en Brasil; 1 en Venezuela; 1 en Panamá; 1 en Haití); en África han sido asesinados 1 sacerdote en Tanzania, 1 religiosa en Madagascar, 1 laica en Nigeria; en Asia han sido asesinados 1 sacerdote en India y 1 en Siria; 1 laico en las Filipinas; en Europa ha sido asesinado 1 sacerdote en Italia. 


Como sucede desde hace algún tiempo, la lista de Fides no trata sólo de los misioneros ad gentes en sentido estricto, sino de todos los agentes pastorales asesinados de forma violenta. No se utiliza el término “mártires”, si no en su sentido etimológico de “testigos” para no entrar en el juicio que la Iglesia podrá dar a algunos de ellos, y también por las pocas noticias que se consigue recoger sobre su vida y las circunstancias de la muerte. 


En el año 2013 se ha abierto el proceso de beatificación de las seis misioneras italianas de las Hermanas Pobres de Bergamo, muertas en Congo en 1995 por haber contraído el virus ebola al no querer abandonar a la población privada de asistencia sanitaria, definidas “mártires de la caridad”. En cambio se ha completado la fase diocesana del proceso de beatificación de Luisa Mistrali Guidotti, miembro de la Asociación Femenina Médico Misionera, que fue asesinada en 1979 en la entonces Rhodesia, mientras acompañaba a una parturienta al hospital en situación de riesgo. También se ha iniciado el camino para la beatificación del padre Mario Vergara, misionero del Pontificio Instituto para las Misiones Extranjeras (PIME), y del catequista laico Isidoro Ngei Ko Lat, asesinado por odio a la fe en Myanmar en 1950.

El 25 de abril se celebró la beatificación de Don Pino Puglisi: “su gentileza y su acción misionera incesante, inspirada en el Evangelio, chocaron con una lógica de vida opuesta a la fe, la de la mafia, quienes dificultaron su acción pastoral con intimidaciones, amenazas y golpes, hasta llegar a su destrucción física, por odio a la fe”, han escrito los obispos de Sicilia. 


Sigue causando gran preocupación el destino de muchos otros agentes pastorales secuestrado o desaparecidos, de los cuales no ha habido noticias, como los tres sacerdotes congoleños Agustinos de la Asunción, secuestrados en Kivu del Norte, en la República Democrática del Congo en octubre de 2012, y de un sacerdote colombiano desaparecido desde hace meses. Mientras que el terrible conflicto que ensangrienta desde hace tres años a Siria no perdona a los cristianos: hace mucho tiempo no hay ninguna noticia del jesuita italiano Paolo Dall'Oglio, o de los dos obispos metropolitanos de Aleppo - el greco ortodoxo Boulos al-Yazigi y el sirio ortodoxo Mar Gregorios Yohanna Ibrahim, de las religiosas ortodoxas del monasterio de Santa Tecla. 


Precisamente en estas últimas horas ha sido liberado el p. Georges Vandenbeusch, el sacerdote “Fidei Donum” francés que había sido secuestrado el 13 de noviembre en su parroquia natal de Nguetchewe, Camerún. 


Ojeando la poca información que se consigue recoger sobre los agentes pastorales que han perdido la vida en 2013, una vez más, se observa que la mayoría de ellos fueron asesinados como resultado de intentos de robo o hurto, y en algunos casos agredidos con ferocidad, una señal del clima de decadencia moral, de pobreza económica y cultural, que genera violencia y desprecio por la vida humana. Todos vivían en estos contextos humanos y sociales, realizaban la misión de proclamar el mensaje del Evangelio sin hacer actos sensacionales, sino dando testimonio de su fe en la humildad de la vida cotidiana. 


Como ha subrayado el Santo Padre Francisco, “En dos mil años son una multitud inmensa los hombres y las mujeres que sacrificaron la vida por permanecer fieles a Jesucristo y a su Evangelio” (Ángelus del 23 de junio de 2013).

A las listas provisionales elaborados anualmente por la Agencia Fides, de hecho, siempre hay que añadir la larga lista de muchos, de los cuales tal vez nunca se tendrá noticia o de quienes no se sabe el nombre, que en todos los rincones del planeta sufren y pagan con la vida su fe: “pensemos en los muchos hermanos y hermanas cristianos que sufren persecuciones a causa de su fe. Son muchos. Tal vez muchos más que en los primeros siglos. Jesús está con ellos. También nosotros estamos unidos a ellos con nuestra oración y nuestro afecto; tenemos admiración por su valentía y su testimonio. Son nuestros hermanos y hermanas, que en muchas partes del mundo sufren a causa de ser fieles a Jesucristo ” (Papa Francisco, Ángelus del 17 noviembre 2013).