En el ángelus Francisco exhorta: 'Alegría y coraje al anunciar el evangelio'

Y recordó que la encíclica Lumen Fidei puede ayudarle a quien está buscando la fe

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 2224 hits

El papa Francisco rezó este domingo el ángelus desde el balcón de su estudio que da a la plaza de San Pedro. Fue después de la misa en la basílica en la jornada de los seminaristas, novicios y novicias, en el marco del Año de la Fe. Además de los miles de peregrinos que estaban en la plaza, también en directa se encontraban los pobladores de Piana Crixia, país natal de la abuela del papa, la 'nonna Rosa'. 

a continuación las palabras del santo padre: en cursivo están las improvisaciones que no estaban en el texto oficial.

¡Queridos hermanos y hermanas Buen día!

Antes de todo quiero compartir con ustedes la alegría de haber encontrado ayer y hoy un peregrinaje especial del Año de la Fe: el de los seminaristas, novicios y novicias.

Les pido rezar por ellos, de manera que el amor por Cristo madure siempre más en su vida y se vuelvan verdaderos misioneros del Reino de Dios.

El evangelio de este domingo nos habla justamente de esto: del hecho que Jesús no es un misionero aislado, no quiere cumplir solo su misión, pero involucra a sus discípulos. Y hoy vemos que además de los 12 apóstoles, llama a otros 72 y los envía en los pueblos, dos a dos, para anunciar que el Reino de Dios está cerca.

“¡Esto es muy bonito! -exclamó el papa- Jesús no quiere actuar solo, ha venido a traer al mundo el amor de Dios y quiere difundirlo con el estilo de la comunión, con el estilo de la fraternidad. Por esto forma inmediatamente una comunidad de discípulos, que es una comunidad misionera. En seguida los entrena para la misión, a partir.”

Entretanto advierte: “Atención, la finalidad no es la de socializar, pasar el tiempo juntos. No, la finalidad es anunciar el Reino de Dios, ¡y esto es urgente! ¡Y también hoy es urgente!”.

No hay tiempo que perder hablando, no hay que esperar el consentimiento de todos, es necesario partir y anunciarlo. A todos hay que llevar la paz de Cristo y si no la acogen se sigue igual adelante.

A los enfermos hay que llevarles la curación, porque Dios quiere sanar al hombre de todo mal. ¡Cuántos misioneros hay que hacen esto”. Siembran vida, salud y confort a las periferias del mundo.

!Qué bonito es esto, no vivir para sí mismo, no vivir para si misma, pero vivir para ir a hacer el bien. Hay tantos jóvenes hoy aquí en la plaza. Piensen a esto y pregúntense: ¿Jesús me llama para salir de mi mismo para ir a hacer el bien? A ustedes jóvenes, a ustedes, muchachos y muchachas, les pregunto, ¿tienen ustedes el coraje para esto, el coraje para escuchar la voz de Jesús? Es bello ser misioneros. Pero ustedes son buenos y me gusta esto.

Estos 72 discípulos que Jesús manda adelante ¿Quiénes son? ¿A quién representan? Si los doce son apóstoles y por lo tanto representan también a los obispos, sus sucesores, estos 72 pueden representar a los otros ministros que han sido ordenados, presbíteros, diáconos. Pero en un sentido más amplio podemos pensar a los otros ministros de la Iglesia, a los catequistas, a los fieles laicos que se empeñan en las misiones parroquiales, a quien trabaja con los enfermos, con las diversas formas de malestar y de marginación. Pero siempre como misioneros del evangelio, con la urgencia del Reino que está cerca.

Todos deben ser misioneros, todos pueden sentir ese llamado de Jesús, e ir adelante para anunciar el Reino.

Dice el evangelio que estos 72 volvieron de su misión llenos de alegría, porque habían sentido la potencia del Nombre de Cristo contra el mal. Jesús lo confirma: a estos discípulos Él le da la fuerza de derrotar al maligno.

Y añade: “No se alegren porque los demonios se someten a ustedes, sino más bien porque sus nombres están escritos en los cielos”.

No debemos jactarnos como si fuéramos nosotros los protagonistas: protagonistaes uno sóloes el Señor y su gracia,Él es el único protagonista.Y nuestra alegría es solamente esta: ser sus discípulos, sus amigos. Que la Virgen nos ayude a se buenos operarios del evangelio.

Queridos amigos, la alegría, no tengan miedo de tener la alegría, no tengan miedo de esa alegría, esa alegría que nos da el Señor cuando lo dejamos entrar en nuestra vida y que nos invite a todos nosotros a ir a las periferias de la vida a anunciar el evangelio. No tengan miedo de esa alegría, alegría y coraje”.

Después de rezar la oración del ángelus el papa dirigió otras palabras:

Queridos hermanos y hermanas, como ustedes saben hace dos días fue publicada la carta encíclica sobre el tema de la fe, con el título Lumen Fidei, la luz de la fe.

Por el Año de la Fe, el papa Benedicto XVI había iniciado esta encíclica, que es continuación de las de la caridad y la esperanza. Hé recogidoeste lindo trabajoy lo he llevado a término. Lo ofrezco con alegría a todo el pueblo de Dios. Todos, de hecho hoy necesitamos de ir a lo esencial de la fe cristiana, de profundizarla y de compararla con las problemáticas actuales.

Y pienso que esta encíclica al menos en algunas partes pueda ser útil también a quien está buscando a Dios y el sentido de su vida. La pongo en las manos de María, ejémplo perfecta de la fe, para que puede llevar esos frutos que el Señor quiere.

Les dirijo mis cordiales saludos a todos ustedes,queridos fieles de Roma yperegrinos. En particular a los jóvenes de la diócesis de Roma que se preparan a partir hacia Río de Janeiro para la Jornada Mundial de la Juventud. Queridos jóvenes, ¡también yo me estoy preparando!”. Caminemos juntos hacia estas gran fiesta de fe. La Virgen nos acompañey nos encontraremos allá abajo.

Saludo también a las monjas Rosminianas y a las Franciscanas Angelinas, que están realizando sus capítulos generales; y a los responsables de la Comunidad de San Egidio que han venido desde diversos países para un curso de formación. ¡Les deseo un buen domingo!¡Y buen provecho! ¡Hasta la vista!

(Red. HSM)