En Irlanda no se aplicaron las normas del cardenal Ratzinger contra abusos

Aclaración del arzobispo de Dublín

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DUBLÍN, jueves, 21 de julio de 2011 (ZENIT.org).- El arzobispo de Dublín ha aclarado que la diócesis irlandesa que no denunció a las autoridades los casos de abusos de sacerdotes actuó contra las normas que había dado el Vaticano, en particular, el cardenal Joseph Ratzinger.

MonseñorDiarmuid Martin intervino en la tarde de este miércoles en el encendido debate que tiene lugar en estos momentos en Irlanda, provocado por la publicación, en días pasados, de un informe sobre abusos de menores cometidos por algunos sacerdotes en la diócesis de Cloyne.

En una entrevista a la radio nacional RTE, el prelado confirmó el profundo dolor que provoca lo sucedido y respondió a algunas preguntas suscitadas por la intervención del primer ministro irlandés, Enda Kenny.

Pocas horas antes, en un debate parlamentario sobre el Informe Cloyne, el líder del partido Fine Gael acusó al Vaticano de haber alentado a los obispos a no denunciar los abusos a las autoridades civiles.

Monseñor Martin negó categóricamente las acusaciones, asegurando que en la diócesis de Cloyne se ignoraron las normas que en 2001 emanó el cardenal Ratzinger, como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por tanto, del papa actual.

El arzobispo afirmó también que él mismo entregó 70 mil documentos a la comisión de investigación Murphy, denunciando todos los casos de declaraciones o denuncias de abuso a la policía irlandesa.

Expresó asimismo su indignación y vergüenza por lo que han sufrido las víctimas y otras personas en la Iglesia, constatando que este escándalo afecta también a todos aquellos sacerdotes que testimonian cada día su fidelidad a Cristo.

Reveló un reciente episodio en el que algunos sacerdotes ancianos, “hombres de gran integridad y bondad”, fueron objeto de graves insultos durante el funeral de un compañero sacerdote.

“Esta es la Iglesia de la que me siento orgulloso y que tengo la responsabilidad de defender”, dijo monseñor Martin.

Y concluyó: “No quiero ver choques entre la Iglesia, el Estado y los voluntarios. Tendremos que trabajar juntos para garantizar que los niños sean protegidos”.