En las Molucas tiene lugar un drama humanitario semejante al de Kosovo

La Caritas impotente ante la indiferencia internacional

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ROMA, 15 oct (ZENIT.org).- Los cristianos viven momentos dramáticos en Indonesia. Cuatro mil han sido asesinados y varios miles están huyendo de Ambon, donde los milicianos musulmanes integristas están haciendo una auténtica matanza: han destruido miles de casas, 58 iglesias católicas, 39 escuelas, 4 conventos, 3 hospitales, un orfanato y un centro de peregrinaciones.



Pero la masacre no se detiene en el archipiélago de las Molucas: también en Irian Jaya, en la parte occidental de Papua Nueva Guinea, está estallando el conflicto. Lo denuncia el director de Caritas en Italia para Asia y Oceanía, Paolo Beccegato. Es más, considera que lo peor está todavía por llegar.

«Las causas del conflicto son complejas --explica en declaraciones a Zenit--. Algunas fuentes hablan de conflicto religioso, pues en las zonas afectadas vive la presencia más numerosa de cristianos. Otras fuentes atribuyen el problema a los intentos de estas regiones de obtener la independencia. Tienen la impresión de que el ejército está desplegado en esas regiones para impedirla o para asfixiar todo intento de autonomía de estas poblaciones. Pero hay una tercera interpretación de carácter económico y político: se trata de zonas bastante ricas en materias primas. Por último, se alude a una cuarta causa: las repercusiones del conflicto por el poder que tiene lugar en estos momentos en la capital indonesia, Yakarta. El conflicto entre el presidente actual, Abdurrahman Wahid, y los hombres de Suharto, anterior presidente, podría ser, según algunos, la causa de los conflictos, con el objetivo de desestabilizar el Estado para demostrar que el presidente actual es incapaz de controlar la situación».

¿Qué está haciendo la comunidad internacional ante este drama? «No se está haciendo nada (Cf. «La tenaza de la limpieza étnica se hace asfixiante en Indonesia»). Existe una especie de "infravaloración" de la gravedad de este desastre, que sin embargo, es comparable por el número de muertos y refugiados al de Kosovo. En realidad, los datos son terribles. Las ayudas humanitarias no logran llegar hasta las personas. Lo que nosotros pedimos, como Caritas Internationalis, es desbloquear las ayudas que actualmente están detenidas en los puertos, abrir un corredor humanitario o, al menos, facilitar la evacuación, pues cuando las milicias fundamentalistas islámicas lleguen a Ambon, creemos que tendrá lugar un desastre verdaderamente inimaginable. Las personas del lugar, ante esa posibilidad, lo que nos piden son barcos para escapar» (Cf. «Matamos por venganza»).