En una época confusa, el Papa indica a Jesús como estrella polar

Encuentro en la Basílica de San Juan de Letrán sobre el libro del Papa

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ROMA, viernes 25 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- “En una época de dudas crecientes, de incertidumbre sobre como transmitir la fe en una Europa profundamente confusa sobre la propia identidad cristiana”, Benedicto XVI ha querido guiar a los hombres hacia Jesús.

Esta fue la reflexión central de monseñor Gerhard Ludwig Müller, obispo de Ratisbona, que intervino el pasado jueves en Roma, en la Basílica de San Juan de Letrán, en el encuentro realizado con el título “Jesús de Nazareth, presentación del volumen de Benedicto XVI, comprendido en el ciclo “Diálogos en la Catedral 2011”.

El encuentro fue presidido por el cardenal Vicario de Roma Agostino Vallini y que contó con la presencia también, de Marcello Pera, Presidente del Senado y docente de filosofía de la ciencia en la Universidad de Pisa, además de coautor, junto al entonces cardenal Joseph Ratzinger, del libro “Sin raíces”, publicado en 2004.

Durante la velada, que se desarrolló en el interior de la basílica papal, el cardenal Vallini alabó al Papa por este “libro denso y complejo como todos sus textos, que tocan cuestiones esenciales de la fe, que afronta a partir del fundamento histórico”. Entre las cuestiones más relevantes, el doble ámbito de la razón y de la fe y la “cuestión central de la resurrección de Jesús sin la cual la fe cristiana no tiene sentido”.

El cardenal Vallini ha agradecido al Papa “por refutar las interpretaciones que de Jesús Nazareno nos han dado las teorías y teologías de la revolución y por habernos explicado con argumentos convincentes la naturaleza de Cristo Mesías”. “Y se ha dicho -recordó el purpurado- que este libro no fue escrito por un profesor sino por un enamorado que ofrece al lector un testimonio conmovedor, y después de haberlo leído, creo que esto es verdad”.

Tomando la palabra el monseñor Müller explicó que “en nueve capítulos, el Santo Padre describe las grandes escenas de la Pasión. Escenas clave para comprender la persona de Jesús y su misión”.

A quién se ha preguntado cómo es posible que el Papa no afronte cuestiones como la ola de secularización, monseñor Müller replicó: “el papel de san Pedro ¿no es llamar la atención general sobre el único pasajero que puede detener el viento y las olas y conducir a la nave de su Iglesia al puerto seguro de la Eternidad?”.

Por tanto, prosiguió, “hacer accesible la figura de Jesús a los hombres que están en riesgo de ser alcanzados por las tormentas de nuestro tiempo y de la historia, es sin duda una empresa que va más allá de la pasión de un ex profesor de Teología, cuya ocupación preferida es escribir libros”.

“Ya que aquí no se trata de otro libro sobre Jesús”, sino “de ocuparse de Jesús mismo y, a través de él, de nuestra relación con Dios y del encuentro con Jesús”. “La fe cristiana es el encuentro con una persona” y “sustancial y esencialmente una relación de persona a persona, no entre una persona y una idea o ley moral, o espíritu objetivo de derecho o ciencia, religión, cultura y filosofía”, y por, tanto “Jesús es decisivo para el éxito o fracaso de mi vida”.

Con este libro, Benedicto XVI ha querido afrontar los problemas de una Europa “sin medidas ni metas, sin proveniencia ni futuro, en una situación de crisis general de la humanidad entera”. “porque sólo dirigirnos al Dios-hombre nos puede salvar, no el aferrarnos a una ideología, sobre una construcción mental de matriz humana, sobre una 'pax-soviética', o 'americana', o 'china' o como quiera que se llame, o sobre un modelo de sociedad puramente económico y científico”.

De hecho, añadió, “todos los intentos de autoredención gratuita del hombre se sumergen en un abismo de crimen y de violencia, vacío espiritual y tedio mortal. El rechazo a un Dios que actúa en la historia y que hoy da a los hombre su revelación, conduce inevitablemente a la desesperación de tener que permanecer irredentos”.

Tomando la palabra Marcello Pera comenzó su intervención irónicamente, afirmando que se sentía un poco avergonzado porque “por un lado hay quien me aplaude porque huelo a azufre y por el otro hay quien percibe un perfume de incienso”.

El senador italiano, admitiendo que no es un especialista en exégesis bíblica, se preguntó “Cuál sería el papel de la figura y del mensaje de Jesús en la vida individual y colectiva” dado que el libro de Benedicto XVI es “un encuentro con la persona de Jesús, y no una visión reducida ligada a un hombre importante”. Por tanto, en resumidas cuentas: ¿para qué sirve Jesús?.

“Para el creyente -respondió Pera- Jesús sirve para nuestra salvación. Y para los demás para nuestra libertad”. ¿Qué hizo que fuese importante penalmente? ¿Una revolución, una revuelta contra las autoridades políticas, o se elevó a sí mismo como autoridad?”. No, respondió Pera, aunque si “era una nueva religión para Pilatos que era parte de un imperio tolerante”, lo suyo no fue un crimen. Pilatos “se lava las manos del problema de la verdad”.

Y aquí hizo una observación: “Como Pilatos, también nosotros no estamos preparados para el problema de la verdad”. Y además una corriente de pensamiento “nos ha dado una teoría de consolación: la verdad no compete a la política, a la ética, a la religión, sino que compete a la ciencia y a todo aquello que es comprobable científicamente”. Por tanto, comentó Pera, “para los laicos modernos, Pilatos tenía razón en lavarse las manos, visto que no existe otro reino en el más allá, que no existe o que es irrelevante”.

“El término 'pilatesco' se aplica bien al laico moderno que no asume la responsabilidad de la verdad”. Y así como el Papa en el libro, también Pera se preguntó “si la política puede asumir la verdad como una cualidad propia, o debe dejar la verdad, buscando sin embargo la objetividad, procurando la paz y la justicia con los instrumentos que dispone”. Y concluyó recordando que “la laicidad no se basta a sí misma. La verdadera laicidad implica el cristianismo”.