Encuentro de líderes religiosos en Lisboa: «El perdón es posible»

«Hombres y religiones» pide a las religiones dialogar sin perder identidad

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LISBOA, 26 sep (ZENIT.org).- «Océanos de paz. Religiones y culturas en diálogo», el XIII Encuentro internacional organizado por la Comunidad de San Egidio ha llegado a su momento culminante: una ceremonia con la participación de líderes religiosos que se inspiró en el gran encuentro de los creyentes convocado por Juan Pablo II en la localidad de Asís, en 1986.



En la tarde de hoy, los más de mil líderes religiosos, culturales y políticos participantes en el encuentro, que en este año se ha celebrado en Lisboa, se congregaron en el corazón de la capital portuguesa. Primero rezaron en lugares separados en los alrededores de la Plaza de los Restauradores, y a continuación, todos juntos, caminaron en procesión, a través de la Rua de Ouro, hasta llegar a la Plaza del Ayuntamiento, donde lanzaron un llamamiento a favor de la paz entre los pueblos. Allí mismo escucharon también el mensaje especial enviado por el Papa (Cf. «Juan Pablo II: El diálogo entre las religiones tiene que continuar»).

Escuela de diálogo
Estos tres días de encuentros en Lisboa han dejado espacio a quince mesas redondas en las que han participado obispos y cardenales (entre otros, Edward Cassidy, presidente del Consejo pontificio para la promoción de la unidad de los cristianos y Francis Stafford, presidente del Consejo pontificio para los laicos), pastores y metropolitas, representantes del Islam y del budismo, del sintoísmo, del hinduismo y judíos.

Momentos que han servido para aprender a dialogar. Un diálogo que, como recordaba el domingo pasado Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio (cf. http://www.santegidio.org ), no significa renunciar a la propia identidad. El conocimiento de las grandes tradiciones religiosas y de su espiritualidad, precisó, debe servir precisamente para superar la confusión actual, que parece un mercado de religiones en el que cada quien compra lo que le gusta.

Fidelidad y respeto
Un pensamiento que fue confirmado por el patriarca de Lisboa, monseñor José da Cruz Policarpo: «Es justo que cada confesión religiosa preserve su tradición y se mantenga fiel a la verdad en la que cree, pero esta fidelidad debe aceptar y respetar la fidelidad de los demás».

El obispo greco-católico de Ucrania, Lubomyr Husar, añadió: «Me da la impresión de que con frecuencia consideramos el diálogo ecuménico y todo tipo de diálogo interreligioso como una transacción de negocios. En realidad, el diálogo es un ejercicio humano y espiritual que exige un profundo cambio interior a las partes en causa».

De este modo, el diálogo se hace en la sinceridad, concordaron los presentes. Así es posible rememorar recuerdos dolorosos, como el que ha evocado el rabino Riccardo di Segni, director del Colegio rabínico de Roma: «Este lugar tiene un significado simbólico especial. En los siglos pasados, hasta el 1752, Lisboa fue la sede de una sistemática, continua y horrible persecución de una religión contra la otra en minoría, marcada por expulsiones, hogueras y masacres».

Perdón
En el mismo momento, en otra aula, el gran rabino francés René Samuel Sirat, vicepresidente de la Conferencia de Rabinos de Europa, recordaba el origen de su familia y de su apellido: «Hace cinco siglos, aquí en la orillas del Tajo, la alternativa para los judíos era: convertirse o morir. Mi familia, como tantas de la península ibérica, huyó. Mi apellido deriva del nombre de una aldea de Argelia. Luego el camino prosiguió, mi familia llegó a Jerusalén. Siglos después , el presidente Mario Soares pidió perdón a los judíos en nombre del pueblo portugués. Sí, el perdón es posible».

Fueron significativas las palabras del rabino Sirat en la mesa redonda sobre «Perdón, inicio de diálogo»: «Cuando vi al Papa en el Muro de las Lamentaciones depositar su acto de arrepentimiento, he pensado: de ahora en adelante este será el Muro de la Esperanza. Y un día, sí, un día todos convergeremos hacia Jerusalén, casa de oración para todos los pueblos».