Encuentro entre el papa y el presidente de la Autoridad Palestina

Agradece el respaldo vaticano en el reconocimiento como estado no miembro de Naciones Unidas

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 18 diciembre 2012 (ZENIT.org).- “Una solución justa y duradera del conflicto entre israelíes y palestinos, se podrá alcanzar sólo reanudando con buena fe las negociaciones entre las partes, en el respeto de los derechos de todos”, afirmó Benedicto XVI al recibir ayer en audiencia, en el Palacio Apostólico vaticano, a Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, que luego se entrevistó con el secretario de Estado cardenal Tarcisio Bertone, acompañado por el secretario para las Relaciones con los Estados Dominique Mamberti.

El presidenteAbbas, de visita en Europa para dar las gracias a los países que apoyaron la resolución del 29 de noviembre de la Asamblea General de la ONU, que reconoce a Palestina, mantuvo un diálogo privado con Benedicto XVI de alrededor de 25 minutos.

Un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede señala que, “en el curso de las cordiales conversaciones se trató el tema de la reciente resolución aprobada por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, por la que se reconoce Palestina como estado observador no miembro de la citada organización”.

“Se expresó el deseo de que esta iniciativa aliente el compromiso de la comunidad internacional por una solución justa y duradera del conflicto entre israelíes y palestinos, que se podrá alcanzar sólo reanudando con buena fe las negociaciones entre las partes, en el respeto de los derechos de todos. 

“También se detuvieron sobre la situación en la región, atormentada por tantos conflictos, impulsando la valentía de la reconciliación y de la paz. No faltó asimismo una referencia al aporte que las comunidades cristianas ofrecen al bien común de la sociedad en los Territorios Palestinos y en todo Oriente Medio”.

La Asamblea General de la ONU, de 193 país, aprobó una resolución para elevar el estatus observador de la Autoridad Palestina en las Naciones Unidas de "entidad" a "estado no miembro", el mismo que posee el Vaticano. El Vaticano acogió la resolución, lo que representó un reconocimiento implícito de un Estado palestino.

La Santa Sede, entonces, renovó su petición de que se otorgue a Jerusalén un estatus especial garantizado a nivel internacional, algo que el gobierno israelí rechaza.

Israel tomó Jerusalén Oriental --además de Cisjordania y la Franja de Gaza- en la guerra de Otriente Medio de 1967, y luego se la anexionó, en una iniciativa sin reconocimiento internacional. Ahora el Estado judío considera a Jerusalén como su capital "unida y eterna".