Entrevista: EE. UU. sólo puede romper la cadena de odio con la justicia

Entrevista con el cardenal estadounidense Edmund Casimir Szoka

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CIUDAD DEL VATICANO, 12 sept 2001 (ZENIT.org-Avvenire).- En su despacho vaticano el cardenal estadounidense Edmund Casimir Szoka, presidente de la Comisión Pontificia de la Gobernación del Vaticano, contempla estupefacto a las noticias de la CNN y la voz acusa la emoción cuando hace estas declaraciones.



Nacido en Gran Rapids (Michigan) hace exactamente 74 años (su cumpleaños será el 14 de septiembre), el cardenal Szoka fue arzobispo de Detroit hasta 1990. Ahora Juan Pablo II le ha encomendado la Gobernación de la Ciudad Estado del Vaticano.

Al estadounidense con mayor cargo de responsabilidad en la Santa Sede le cuesta encontrar palabras capaces de describir la emoción que le conmueve. Pronuncia estas palabras poquísimas horas después de los ataques contra Washington y Nueva York.

--Eminencia, ¿qué siente ante este escenario apocalíptico?

--Cardenal Szoka: Es terrible pensar en las 50.000 personas que cada día van al World Trade Center o en los numerosos empleados del Pentágono. Miles de muertos, de heridos. Es una tragedia. He rezado en mi capilla por todos ellos, por las familias, por tanto dolor causado por personas humanas.

Es motivo de angustia el hecho de que no estamos ante un país que ha declarado una guerra: son terroristas. Es imposible imaginar y comprender un odio tan grande, tan extremo, que llega a asesinar a personas inocentes. ¡Inocentes! Las víctimas no son militares, no es un ejército en guerra, sino personas como todos, como nuestras familias, gente que trabaja. Es inaudito.

--Además se trata de una acción compleja, estudiada fríamente en un despacho.

--Cardenal Szoka: Es un hecho que suscita incredulidad: una mente capaz de elaborar una estrategia tan diabólica, de la que por otra parte no conocemos todavía los detalles. En algunos países existe un odio extremo contra los Estados Unidos por varios motivos. Es difícil arrojar hipótesis, pero seguramente es la acción de un grupo muy organizado que dispone de gran financiación, sólo idear un ataque de este alcance ya requiere un gran equipo.

--¿Reaccionarán los estadounidenses con la venganza?

--Cardenal Szoka: Es una tentación, pero nosotros los estadounidenses preferimos siempre el camino de la ley, y no tanto el de la represalia contra objetivos que son difíciles de imaginar en estos momentos. ¿Es posible destruir totalmente un país enemigo de los Estados Unidos? Siempre tenemos que rezar para encontrar el camino de la paz, romper la lógica desencadenada por quien quiere destruir la vida. Creo que el primer deseo de los estadounidenses es encontrar a los responsables de este horror y procesarles.

--Ante quien quiere sembrar odio y terror. ¿Cómo debe reaccionar un cristiano?

--Cardenal Szoka: Tenemos que, en primer lugar, rezar por las víctimas y por la paz para que no se llegue a una solución extrema, una represalia, para que se encuentren vías para evitar nuevas tragedias.

--Una pista lleva al fundamentalismo islámico; ¿el odio en nombre de Dios?

--Cardenal Szoka: Es una contradicción insoportable. ¿Cómo se puede creer en Dios y alimentar tanto odio? Y sin embargo vemos esta ambigüedad en acción por todas partes, en los Balcanes, en Oriente Medio o en Irlanda del Norte: creyentes contra creyentes, incluso cristianos, implicados en actos de violencia... ¿Cómo es posible explicar esta tragedia sin tener en cuenta el pecado original?