“Es necesaria una acción inmediata ante la crisis alimentaria mundial”

Intervención de Monseñor Celestino Migliore ante el ECOSOC

| 1038 hits

CIUDAD DEL VATICANO, martes 8 de julio de 2008 (ZENIT.org) Ofrecemos a continuación el texto íntegro, hecho público hoy por la Santa Sede, de la intervención de monseñor Celestino Migliore, Observador de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, durante la reunión de alto nivel del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), el pasado 2 de julio:



Señor Presidente:



La reunión de alto nivel de este año pide a los líderes mundiales que reflexionen sobre el progreso realizado en el cumplimiento de la agenda para el desarrollo de las Naciones Unidas, y sobre la necesidad de responder a las necesidades para el desarrollo de las comunidades rurales. Uno no tiene más que ver la actual cobertura informativa sobre la actual crisis alimentaria y el descenso de la economía en algunos países desarrollados para comprender la importancia y relevancia del tema de este año.



Mientras que este año se celebra el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la crisis alimentaria mundial amenaza la consecución del derecho primario de cada persona de ser libre del hambre. A la luz de esto, la reciente resolución adoptada por el Consejo de los Derechos Humanos sobre el “derecho a la alimentación” enfatiza la obligación de los Estados, con la asistencia de la comunidad internacional, de realizar todos los esfuerzos para garantizar las necesidades alimentarias de sus poblaciones a través de medidas que respeten los derechos humanos y el imperio de la ley.



La crisis alimentaria ha impactado en todas las sociedades. En algunos lugares se manifiesta en la escasez de comida con la consecuente malnutrición y hambre; en otras aparece en forma de aumento de los precios para las familias a la hora de cubrir sus necesidades básicas. A pesar de los diferentes grados de la incidencia, las raíces de la actual crisis alimentaria parecen surgir de una serie de causas concomitantes. La visión económica a corto plazo, las políticas agrícolas y energéticas que han causado un choque entre la creciente demanda de productos alimentarios y la insuficiente producción de comida, por un lado, y el aumento en especulaciones financieras sobre las mercancías, el incontrolable aumento de los precios del carburante y las adversas condiciones climatológicas por el otro.



Mientras el debate actual enfocque correctamente los defectos estructurales de la economía mundial y en las causas de la emergencia, podremos asegurar que esta discusión se acompañe de una acción inmediata y efectiva. El fallo en actuar hará de esta reunión un mero ejercicio de retórica y de dejación de nuestras responsabilidades.



Señor Presidente,



En este primer momento, debe llevarse a cabo una acción inmediata para asistir a las personas en peligro inmediato y que sufren desnutrición e inanición. Es difícil pensar que en un mundo en el que se gastan más de 1,3 trillones de dólares (851 billones de euros) al año en armamento, no se disponga de los fondos necesarios para cubrir las necesidades inmediatas de la gente. No hay razones para no actuar, y un sincero deseo de actuar debe ir acompañado de las acciones necesarias más que de las palabras y las buenas intenciones.



A medio y largo plazo, la ayuda económica de emergencia inicial debe ser acompañada por un esfuerzo concertado por todos para invertir a largo plazo en un programas agrícolas sostenibels a nivel local e internacional. Los últimos veinticinco años han visto un progreso considerable en la reducción del número de gente viviendo en la pobreza extrema y, a no ser que reinvirtamos en agricultura, el progreso conseguido a través de duro trabajo y dedicación corre el riesgo de perderse. Para este fin, las reformas agrarias en los países en vías de desarrollo deben agilizarse para proporcionar a los pequeños agricultores las herramientas para aumentar la producción de forma sustancial para que puedan acceder a los mercados locales y globales.



Además, las políticas agrícolas y medioambientales deben seguir el camino de la razón y el realismo en orden a equilibrar la necesidad de producción alimentaria con la necesidad de ser buenos administradores de la tierra. La actual escasez de alimentos reenfatiza la urgencia de explorar nuevas fuentes de energía que no confronten el derecho a la alimentación con otras necesidades.



Mi delegación da la bienvenida a las recomendaciones de la reciente Conferencia de Alto Nivel sobre la Seguridad Alimentaria Mundial de la FAO que ha tenido lugar en Roma. Estas recomendaciones ofrecen una guía práctica para saber cómo afrontar a corto y largo plazo las consecuencias de la crisis alimentaria y da una guía para afrontar futuras crisis.



Señor Presidente,



El siglo veinte ha sufrido de forma trágica los efectos de la mirada exclusiva dentro de las propias fronteras por parte de pueblos y gobernantes, y la falta de consulta y cooperación multilateral. La presente crisis supone una oportunidad para la comunidad global de cara a dirigir juntos estas crisis y asumir las propias responsablidades ante los semejantes.



Gracias, señor Presidente



[Traducción del original inglés por Inmaculada Alvarez]