Es urgente redescubrir hoy la identidad del cristiano, asegura el Papa

Una respuesta a la pérdida del «genuino sentido religioso»

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CIUDAD DEL VATICANO, 3 marzo 2002 (ZENIT.org).- Ante la pérdida del «genuino sentido religioso», Juan Pablo II afirmó este domingo que se ha hecho urgente para los cristianos recuperar la conciencia de su identidad.



Al dirigirse desde la ventana de su biblioteca a miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Santo Padre constató que «en muchos ambientes de antigua tradición cristiana, se está perdiendo por desgracia cada vez más el genuino sentido religioso».

«Por eso --añadió antes de dirigir a mediodía la oración mariana del «Angelus»--, se ha convertido en algo urgente para los cristianos renovar la conciencia de la propia identidad».

«Es necesario, en otras palabras --aseguró--, que redescubran su Bautismo, volviendo a valorar el inagotable vigor espiritual de la gracia santificadora que en él se recibe, para transmitirla en todos los ámbitos de la vida personal y social».

El pontífice hizo su llamamiento tras recordar la manera en que vivían estos días de Cuaresma los primeros cristianos, «cuando por norma se administraban los Bautismos durante la Vigilia pascual».

Los que se preparaban para entrar en el seno de la Iglesia --los «catecúmenos»--, explicó el obispo de Roma, «después de unos tres años de catequesis bien estructurada, en las últimas semanas de Cuaresma recorrían las etapas finales de su camino, recibiendo simbólicamente el "Credo", el "Padrenuestro" y el "Evangelio"».

La liturgia de esos últimos domingos que preceden a la Semana Santa, al igual que sucede hoy, siguió explicando el sucesor de Pedro, explicaban con la lectura del Evangelio la realidad del bautismo: «a través del agua, símbolo del Espíritu Santo, el creyente recibe la luz y renace en la fe a una vida nueva y eterna».

El «manantial de agua que brota para la vida eterna», añadió, «está presente en todo bautizado, pero hay que limpiarla de todos los residuos del pecado para que no sea sofocada ni resecada».