Es urgente una educación en la fe para las nuevas generaciones

Dircurso del papa en la audiencia a los obispos estadounidenses en visita 'ad limina'

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Por Salvatore Cernuzio

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 6 mayo 2012 (ZENIT.org).- La importancia de la educación religiosa y de la formación en la fe de las nuevas generaciones, son los temas sobre los que se centró el discurso que Benedicto XVI dirigió al grupo de obispos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, en visita "ad limina apostolorum", recibidos, ayer sábado por la mañana.

Tras las palabras de saludo de monseñor Michael Jarboe Sheehan, arzobispo de Santa Fe, en nombre de los obispos de la XIII Región, el papa saludó a los presentes poniendo enseguida la atención en el problema de la educación católica para la sociedad estadounidense, en particular en el empeño de la nueva evangelización.

"Demasiado a menudo --dijo el papa- escuelas y universidades católicas han fallado en el reforzar la fe de los propios estudiantes". Esto podría crear graves consecuencias desde el momendo en que las escuelas "siguen siendo un recurso esencial para la nueva evangelización", subrayó.

La exhortación es sobre todo para cuantos enseñan disciplinas teológicas a "respetar el mandato de la autoridad eclesial y a mantenerse en comunión con la Iglesia".

Muchos obispos, recordó el papa, han evidenciado la necesidad de "reafirmar la identidad distintiva" de las escuelas católicas, así como la "fidelidad a los ideales fundantes y a la misión de la Iglesia al servicio del Evangelio".

En tal dirección, debe ser denunciada aquella "confusión creada por instancias de aparente disidencia entre algunos representantes de las instituciones católicas y la guía pastoral de la Iglesia". Tal "discordia --explicó el santo padre- daña el testimonio de la Iglesia y puede ser fácilmente aprovechada para comprometer la autoridad y la libertad", como por otra parte la experiencia ha demostrado.

Remarcando la exigencia de una sólida educación en la fe para los jóvenes, Benedicto XVI afirmó que "es el desafío más urgente que debe afrontar la comunidad católica en su país".

Todavía, precisó, "la tarea esencial de una auténtica educación a todos los niveles no es sólo aquella de transmitir el conocimiento", sino también la de "formar los corazones".

Esta formación más íntima y profunda se puede realizar, según el papa, "equilibrando constantemente el rigor intelectual en el comunicar la riqueza de la fe de la Iglesia con la formación de los jóvenes en el amor de Dios, a la práctica de la moral cristiana y de la vida sacramental y a la oración personal y litúrgica".

Es evidente, a este punto, que "la cuestión de la identidad católica, no sólo en los ateneos, supone mucho más que la enseñanza de la religión o la mera presencia de una capellanía en el campus".

"Demasiado a menudo --constató el papa- parece que las escuelas católicas y los college hayan fallado" en estimular a los propios estudiantes a "reapropiarse de la fe", como parte del propio crecimiento intelectual. Por otra parte, observó con amargura, esta situación es índice de que muchos estudiantes están hoy desligados no sólo de la escuela sino también de la familia y de la comunidad, que "antes facilitaban la trsnmisión de la fe".

Aumenta, por tanto, la responsabilidad de las instituciones católicas a las que "se exige crear todavía más una red de apoyo", con el fin de "superar la crisis actual de las universidades". A la luz de todo esto, "los estudiantes deben ser animados a desarrollar una visión de armonía entre fe y razón que pueda guiar su vida" y, naturalmente, las enseñanzas, desempeñando su propio papel, deben inspirar a los otros con "su amor evidente por Cristo".

La invitación final es, por tanto, que las instituciones católicas, así como todo intelectual cristiano, crea firmemente que "ningún aspecto de la realidad queda al margen y no tocada por el misterio de la redención de Cristo Resucitado" y, convencidos de esto, estén deseosos de anunciarlo a los otros.