España: Comienza el Año Jubilar en la Santa Faz

La Diócesis de Orihuela-Alicante conmemora el ''milagro de la lágrima''

Alicante, (Zenit.org) Redacción | 961 hits

El próximo lunes, 18 de marzo, el obispo de Orihuela-Alicante, España, Jesús Murgui presidirá la apertura del Año Jubilar concedido por Benedicto XVI antes de su renuncia al Monasterio de la Santa Faz.

El hoy ya papa emérito Benedicto XVI sorprendía hace una semanas a todos los alicantinos y diocesanos al otorgar antes de su renuncia el «Año Jubilar de la Santa Faz». Esta noticia se recibía con gran alegría y agradecimiento porque venía a confirmar la importancia de la «Santa Faz» como lugar de peregrinación.

La apertura de este Año jubilar tendrá lugar este lunes 18 de marzo a las 11:00 horas, en el Monasterio de la Santa Faz, con una celebración presidida por el obispo diocesano Jesús Murgui.

Desde que en 1490, el papa Inocencio VIII concediese las primeras bendiciones, por medio de una bula apostólica, a quienes visitasen y venerasen la Santa Faz en Alicante, son muchos los pontífices que han reconocido el valor del culto de este lugar sagrado. La última concesión fue el 22 de febrero del año pasado, cuando Benedicto XVI otorgó, hasta 2019, indulgencias a todos los peregrinos.

En 2011, el actual obispo emérito de la Diócesis de Orihuela-Alicante Rafael Palmero solicitó al santo padre, recogiendo las peticiones del Cabildo de la Concatedral de San Nicolás, la Comunidad de Clarisas de la Santa Faz y del Capellán del Monasterio, que cuando el 17 de marzo, día del «milagro de la lágrima», coincidiera en domingo se celebrara un «Año jubilar». Tanto es así que la solicitud, cayendo dicha efemérides en domingo este año 2013, ha sido aceptada desde la Santa Sede.

Además, como en 2014 se cumplirá el 525 aniversario del «milagro de la lágrima», estos dos acontecimientos se han unido y la celebración durará dos años, teniendo su momento más culminante cuando, el año próximo, el jueves de la Peregrina coincida con el 1 de mayo, fiesta nacional.

El origen de la tradición se remonta al siglo XV cuando el cura de San Juan de Alicante mosén Pedro Mena viaja a Roma y se le obsequia con un venerado lienzo de la faz de Cristo que había salvado a Venecia de la peste. El sacerdote trae el lienzo a San Juan y lo deposita en el fondo de un arcón. Pese a colocarlo en el fondo, el lienzo siempre aparece en la parte superior y por ello decide sacar el lienzo en rogativa un 17 de marzo de 1489 para pedir la lluvia. Al llegar al Barranco de Lloixa el Padre Villafranca no puede sostener el lienzo y observa cómo brota una lágrima del mismo. Tras este vinieron más milagros. En el lugar del primer milagro se alza el actual Monasterio de la Santa Faz con su admirable fachada de estilo barroco.

La indulgencia plenaria consiste en «la remisión ante Dios de la pena temporal merecida por los pecados ya perdonados, obtenida para sí mismo o para los difuntos».

Pueden obtener la indulgencia plenaria este «Año jubilar», cumplidas debidamente las acostumbradas condiciones (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por el papa), todos los que «bien individualmente o en grupo visiten la iglesia conventual de las Clarisas de la Santa Faz y allí participen en los sagrados cultos realizados en honor de la Santa Faz, o pasen un tiempo en piadosas consideraciones ante la sagrada imagen expuesta a la pública veneración, terminando con el Padrenuestro, Credo e invocaciones a Jesús crucificado y a su Madre dolorosísima, por la conversión de los pecadores y extensión del Reino de Cristo por todo el mundo».

También, para los ancianos, enfermos, y todos lo que por grave motivo no pueden salir de casa, «podrán alcanzar la Indulgencia plenaria, con tal que, asociándose en sus súplicas a aquellos que realicen la piadosa visita a la Santa Faz, rechazado todo pecado y con la intención de cumplir en cuanto les sea posible las acostumbradas condiciones, reciten las oraciones arriba indicadas ante alguna imagen de la Santa Faz ofreciendo los dolores y molestias de su propia vida a la misericordia de Dios».